miércoles, 10 de mayo de 2017

PALOMO LINARES: EL ADIÓS A UN GRAN TORERO

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Sebastián Palomo Linares durante una de sus actuaciones en Maracaibo (Venezuela) en 1967. Foto de Henrique Lander Avendaño, obsequiada a Rafael Dupouy Gómez, gran admirador del torero. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con profundo dolor, recibí la triste noticia del fallecimiento del entrañable maestro Sebastián Palomo Linares, quien representó y marcó una época inolvidable en el maravilloso mundo del toro a nivel mundial. Murió el pasado 24 de abril de 2017. Lamentablemente, no pudo superar una complicada operación de corazón a la que se sometió con el coraje que siempre le caracterizó; sufriendo repentinamente, un derrame cerebral que acabó con su vida. Bastante triste resultó su partida, porque se le pudo ver en su última entrevista, cuando se presentó en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, amable, sonriente, tranquilo y esperanzado de poder superar la intervención con éxito. Había expresado que uno nunca se acostumbraba a las hospitalizaciones médicas. Tras su divorcio con Marina Danko, señaló que probablemente se volvería a casar con su actual pareja y que dejaba su obra pictórica expuesta para el disfrute del público. Estaba próximo a cumplir 70 años de edad.    

Fue un diestro muy querido y admirado en mi país, Venezuela, en donde cosechó importantes triunfos, destacándose como un torero extremadamente valiente, pundonoroso y dominador. Inolvidables sus temerarios pases rodilla en tierra y largos muletazos que hacían vibrar al público de emoción.

Palomo Linares, significó durante mi infancia un referente importante, porque acrecentó mi afición taurina. Muchas veces le pude ver en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), siendo un matador de toros que siempre ofreció lo mejor de él y que nunca se dejaba ganar la pelea por nadie en el ruedo. Calificado como un torero de raza por su arrojo y actitud desafiante.

Sebastián Palomo Martínez, vino al mundo en Linares (Jaén), el 27 de abril de 1947. Proveniente de una familia muy humilde. Hijo de un minero que trabajó duramente para sacar a su familia adelante. Pequeño, frágil, delgado y con eterna cara de niño, Palomo trabajó como zapatero remendón, aprendiendo el oficio con dedicación por un tiempo, pero lo abandonó porque lo que realmente llevaba muy dentro de su alma era convertirse en torero. Se inició como maletilla, soñando con la gloria y la fama de aquellos toreros de los que escuchó hablar en su tierra Linares, ese mismo pueblo que presenció la muerte del gran “Monstruo” de Córdoba, el inolvidable Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, cinco meses después del nacimiento de Palomo, aquella fatídica tarde. Por su aspecto físico menudo y desaliñado le apodaron el “Rata”.


Sebastián con 16 años comenzó a interesarse en los en los tentaderos cercanos a su pueblo y tal fue su ímpetu e ilusión que viajó a Madrid para presentarse en un concurso denominado “La Oportunidad” que la casa Dominguín y los hermanos Lozano organizaron en 1964, buscando nuevos talentos, seleccionando y dando oportunidad a los mejores maletillas en la plaza de Vista Alegre en Madrid. No desaprovechó Palomo la ocasión brindada, debutando ante erales en una nocturna televisada, el 20 de junio, destacándose como el mejor de "La Oportunidad". De inmediato le llovieron ofertas, siendo apoderado por los más representativos empresarios taurinos de Toledo.

Debutó con picadores en Ondara (Alicante) el 3 de enero de 1965, lidiando utreros de Núñez Guerra con “El Inclusero” y Vicente Punzón. Palomo Linares se convirtió en la atracción del momento, conquistando triunfos y recorriendo toda la geografía española, finalizando sus actuaciones en su ciudad natal (Linares), estoqueando en solitario siete novillos. Esa tarde cortó once orejas y cuatro rabos.

Después de torear 72 novilladas en 1965 con un éxito rotundo, Palomo Linares tomó la alternativa el 19 de mayo de 1966, en Valladolid, de manos de Jaime Ostos, lidiando al toro de nombre “Feíllo”, de la ganadería de Galache, actuando “Mondeño” como testigo. Su toreó llamó poderosamente la atención por su entrega y temeraria exposición. Generalmente, Palomo Linares sobresalió del montón, porque realizó sus faenas transmitiendo profunda emoción, despatarrándose y retorciendo su figura con cierta fuerza que le hicieron perder un poco de naturalidad en la ejecución de sus pases, pero la estética pasaba a un segundo plano cuando Palomo Linares demostraba su auténtica raza como un guerrero ante la cara del toro. Palomo, recibió graves percances por su espectacularidad y duro batallar tratando de abrirse un lugar en el difícil y competitivo mundo del toro.

Todavía no se había presentado ni en Sevilla ni en Madrid. Sus apoderados aún no consideraron conveniente el compromiso en esas dos plazas de toros de primera categoría, tan exigentes que dan y quitan, encumbran y aplastan. Palomo toreó 49 corridas el primer año de su doctorado en 1966.

El 13 de noviembre de 1966 se anunció el debut en América de Palomo Linares en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), lidiando reses mexicanas de Mimiahuapan, compartiendo cartel con el venezolano César Faraco y el azteca Manolo Martínez, quien también debutó en dicha plaza.

En el año 1966 en Maracaibo (Venezuela), se celebró la primera Feria de la Chinita. En la segunda corrida de la Feria, Palomo Linares cortó 2 orejas, siendo premiado por la mejor faena realizada en la antigua plaza portátil “La Trinidad”, siéndole otorgada una placa de la Municipalidad. Igualmente, fue el primer matador de toros que recibió el “Rosario de Oro”. Había alternado esa tarde con Efraín Girón y Enrique Trujillo.

A la izquierda: La gran fama y popularidad de Palomo Linares le llevó a ser portada, en varias ocasiones, de la revista “Venezuela Taurina”, dirigida por don Antonio Aragón. A la derecha: Cartel del debut de Sebastián Palomo Linares en América, siendo el “Nuevo Circo” de Caracas (Venezuela) la plaza de toros que le correspondió ese honor, el 13 de noviembre de 1966. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En España, Palomo Linares aprovechó la efectiva campaña publicitaria que lo promocionaba para realizar un film sobre su vida de maletilla a novillero triunfador. Su participación en el cine español en la película “Nuevo en esta plaza” en 1967, impulsó significativamente su carrera y popularidad. Yo conservo esa película taurina en mis archivos. Me gustó haberla disfrutado de niño cuando la proyectaron en mi país, Venezuela, y posteriormente, la pude volver a disfrutar de adulto por TVE. Inolvidable la actuación de Palomo Linares, muy joven, con su cara de niño, derrochando sencillez, humildad y natural simpatía. Luego volvió a protagonizar otras películas como “Solos los dos” en 1968 con una adolescente Marisol, “Una señora estupenda” con la inmortal faraona Lola Flores y “La Carmen” en 1976. Recordaba Palomo Linares que hasta el célebre director de cine Francis Ford Coppola de “El Padrino”, le propuso filmar una película sobre el mundo del toreo pero él rechazó la idea por el tiempo tan largo que le mantendría inactivo realizando la filmación. El maestro de Linares quería continuar toreando.   

Sebastián Palomo Linares en 1967, toreando en Maracaibo (Venezuela). Foto de Henrique Lander Avendaño, obsequiada a Rafael Dupouy Gómez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En 1967, disminuyeron sus actuaciones a 39 corridas, debido a serias cornadas sufridas ese año como la que le propinó, el 9 de abril, un toro de la ganadería de “Palha” en Castellón y a una fractura de húmero, en Barcelona.

En la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Palomo Linares actuó en 20 tardes como matador de toros cortando un total de 8 orejas. Con el torero que más alternó en esa plaza fue con el maestro Curro Romero, en 9 corridas. Debutó el 21 de abril de 1968, junto a “Mondeño” y José Fuentes. Los diestros actuantes no pudieron cortar orejas.

En su segunda actuación en la Maestranza de Sevilla, el 25 de abril de 1968, Palomo Linares cortó su primera oreja en ese coso, saliendo triunfador junto a Diego Puerta que cortó también un apéndice y Curro Romero, ante toros de la ganadería de Benítez Cubero.

En Madrid, Palomo Linares quiso estoquear una corrida de Galache, pero correspondió finalmente lidiarla a Manuel Benítez “El Cordobés”. Ese desacuerdo no afectó para nada la estrecha alianza de Palomo con “El Cordobés” en 1969, conocida en la historia del toreo como “La Guerrilla”. Con una efectiva campaña publicitaria ambos diestros retaron y provocaron a las grandes empresas, presentándose en una temporada alternativa en plazas y con toros de menor categoría para acabar con el monopolio.

En 1968 Sebastián Palomo Linares, logró aumentar significativamente la cifra en 76 corridas de toros, que seguramente hubieran llegado al centenar de festejos de no haberse cortado la mano con el estoque, el 8 de agosto en Málaga, inoportuno percance cuya total recuperación le hizo estar ausente de los ruedos por un largo período de tiempo.

El 27 de octubre de 1968, Palomo Linares, debutó en Lima (Perú) en la Feria del Señor de los Milagros. Lidió toros de “La Viña”, dando la vuelta al ruedo en su primero y cortando las dos orejas a su segundo enemigo. Compartió cartel con el venezolano Curro Girón, quien cortó una oreja y Miguel Márquez, quien debutó también cortando dos orejas y rabo a su segundo toro.

“Los guerrilleros” Manuel Benítez “El Cordobés” y Sebastián Palomo Linares.

El 10 de noviembre de 1968, Palomo Linares sufrió una grave cornada en su primer toro, de la ganadería mexicana de “Reyes Huerta”, en la plaza de toros Monumental de Valencia (Venezuela). Alternó esa tarde con Curro Girón, quien cortó 3 orejas y Paco Camino.

En 1969, alcanzó la cifra de 65 corridas de toros. El 17 de abril de 1970, Palomo Linares en la Maestranza de Sevilla consiguió un gran triunfo al cortar dos orejas a un ejemplar de la ganadería de Benítez Cubero en compañía de los diestros Victoriano Valencia y Diego Puerta, que cortó una oreja. El 19 de abril de 1970, se lidiaron toros de la terrífica ganadería de Miura en la Maestranza, resultando una corrida apoteósica, porque los tres toreros salieron a hombros de la plaza, Los diestros eran Pepe Limeño, que cortó cuatro orejas, Palomo Linares que cortó dos orejas (una a cada ejemplar) y “El Hencho” que también cortó dos orejas (una a cada ejemplar). Los seis toros de Miura fueron desorejados por los toreros actuantes.

Palomo Linares confirmó por fin la alternativa en Madrid, el 19 de mayo de 1970, compartiendo cartel con Curro Romero y Juan José. Se estoquearon  cuatro toros de Antonio Pérez Angoso y dos de Antonio Pérez de San Fernando. “Presumido” se llamó el toro de su confirmación. El 22 de mayo de 1970, cortó su primera oreja en Las Ventas de Madrid a un toro de Baltasar Ibán, alternando con Santiago Martín “El Viti” y el mexicano Manolo Martínez. El 26 de mayo de 1970 Palomo le cortó las dos orejas a un toro de Juan Pedro Domecq en la Monumental de Las Ventas de Madrid, saliendo a hombros por la Puerta Grande. Compartió cartel con Diego Puerta y Francisco Rivera “Paquirri”. En 1970 intervino en 80 corridas de toros.

En Lima (Perú), el 18 de octubre de 1970, Palomo Linares cortó dos orejas a su segundo enemigo. El 25 de octubre de ese mismo año, nuevamente, volvió a cortar dos orejas a un toro sobrero; y el 8 de noviembre, cortó dos orejas y un rabo durante la Feria del Señor de los Milagros.

En 1971, toreó 79 corridas, destacando en Vista Alegre, el 22 de mayo de ese año, al protagonizar un significativo episodio luego de haber sido suspendida por un fuerte aguacero la lidia del noveno toro, Palomo Linares, seis días después, volvió a anunciarse lidiando doce toros de distintas ganaderías, en dos tandas de tarde y noche. Palomo cortó doce orejas y tres rabos en total, siendo aclamado por su público.

El 10 de junio de 1971, en corrida a beneficio de la Cruz Roja, en la Maestranza de Sevilla ante reses de Benítez Cubero, Palomo Linares cortó una oreja. Alternó con Curro Romero que fue el máximo triunfador al cortar 2 orejas a un toro y el otro alternante fue José Luis Parada.

El 30 de enero de 1972, Palomo Linares cortó un rabo en la plaza Monumental de México, al toro “Tenorio” de la ganadería de Pepe Garfias. Esa misma tarde, el diestro mexicano Manolo Martínez había cortado también las dos orejas y rabo al toro “Gladiador”, de la misma ganadería.

El 20 de abril de 1972, en la Maestranza de Sevilla, ante reses de Benítez Cubero, Palomo Linares y Curro Romero fueron los triunfadores de la tarde al cortar cada uno, una oreja. El tercer alternante fue el mexicano Curro Rivera.

El 18 de mayo de 1972, Palomo Linares le confirmó la alternativa en la Monumental de Las Ventas de Madrid a José Mari Manzanares en compañía del diestro mexicano Eloy Cavazos.

Palomo Linares con el rabo de “Cigarrón” haciendo historia en Las Ventas de Madrid.

La consolidación de su nombre en la historia del toreo la logró al conquistar el rabo del toro “Cigarrón”, de Atanasio Fernández, el 22 de mayo de 1972, en la Monumental de Las Ventas de Madrid.

Palomo Linares compartió cartel aquella tarde de gloria con Andrés Vázquez, quien cortó una oreja y el diestro mexicano Curro Rivera, quien cortó cuatro orejas. Palomo Linares cortó las dos orejas de su primero y las dos orejas y el rabo al bravo quinto que le correspondió en suerte, convirtiéndose en el máximo triunfador de la Feria de San Isidro de Madrid en 1972.

Solamente diez matadores de toros han cortado un rabo en la plaza de Las Ventas de Madrid. El último diestro en lograrlo había sido Pepe Bienvenida, el 24 de mayo de 1939, en la “Corrida de la Victoria”. En esa corrida también cortaron rabos, Vicente Barrera y Domingo Ortega y actuaron también esa tarde Marcial Lalanda, Pepe Amorós, “El Estudiante” y el rejoneador don Antonio Cañero.

Desde esa fecha, no se cortó un rabo en Las Ventas hasta que Palomo lo conquistó en 1972. Habían pasado 33 años. Esta gran faena realizada por Palomo Linares está considerada, como una de las mejores del siglo XX.

PALOMO LINARES INAUGURÓ MONUMENTAL DE MARACAIBO (VENEZUELA)

En la foto, los integrantes del cartel inaugural de la Plaza de Toros Monumental de Maracaibo, Venezuela: El diestro español Sebastián Palomo Linares, el venezolano Carlos Martínez Gómez (nieto del General Juan Vicente Gómez) y el mexicano Eloy Cavazos. (Foto: Moreno. Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Sebastián Palomo Linares, vistiendo un traje de luces salmón y plata, inauguró la nueva Plaza de Toros Monumental de Maracaibo, Estado Zulia (Venezuela), el 18 de noviembre de 1972, compartiendo cartel con el mexicano Eloy Cavazos y Carlos Martínez Gómez, el “Príncipe del Toreo” de Venezuela, nieto del Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, gran impulsor de la fiesta brava en el país durante su gobierno.

Se lidiaron toros de la ganadería mexicana de “Valparaíso” de don Valentín Rivero con divisa verde, blanca y celeste. Los astados estuvieron bien presentados en líneas generales, correspondiendo el primer toro lidiado en dicha plaza a Palomo Linares. “Andaluz”, llevó por nombre, Nº 100, con 460 kilos de peso, negro, bien armado y cómodo de cabeza. El primer brindis lo dedicó Sebastián Palomo Linares al público venezolano; sin embargo, poco pudo lucirse en su faena de muleta, porque su enemigo fue flojo y tardo en la embestida. Ante su segundo, Palomo estuvo muy bien, siendo ovacionado durante la lidia.

En Maracaibo (Venezuela), toreó Palomo Linares un total de 11 corridas de toros, cortó 10 orejas y 1 rabo. Debutó en la plaza de toros Monumental de San Cristóbal (Venezuela), en 1967. Toreó 13 corridas y cortó 8 orejas.

Ese año de 1972 cerró su temporada Palomo Linares toreando 45 festejos. Varias cornadas y fracturas interrumpieron el gran impulso que le significó su rotundo triunfo en Las Ventas de Madrid. Pero continuó siendo un diestro puntero y de interés en los carteles en las siguientes campañas de 1973, 1974 y 1975. En América, en el coso de la Santamaría de Bogotá (Colombia), en 1973, Palomo Linares tuvo una gran tarde al cortar 3 orejas en la corrida que triunfó fenomenalmente, Pedro Moya “El Niño de la Capea” ante toros de la ganadería de “Las Mercedes”. El otro alternante fue Pedro Domingo, que cortó 1 oreja. Palomo Linares participó en la corrida de la celebración del cincuentenario de la inauguración de la plaza, alternando junto a Pepe Cáceres y José María Manzanares, quien cortó la única oreja.

El 18 de noviembre de 1974, en la plaza de toros Monumental de Maracaibo (Venezuela), se celebró un mano a mano entre Palomo Linares y el diestro venezolano Celestino Correa ante reses de la ganadería mexicana de Javier Garfias. Palomo cortó 3 orejas y 1 rabo (el primero que se cortó en dicho coso). El venezolano Celestino Correa cortó 4 orejas.

Palomo Linares se convirtió en el triunfador de la Feria del Sol de Mérida (Venezuela) en 1975. El 28 de abril de 1976, Palomo cortó una oreja en la Maestranza de Sevilla, siendo el triunfador de la tarde, ante reses de la ganadería de Manolo González. Alternó con Curro Romero y Pedro Moya “El Niño de la Capea”.

En 1976, Palomo Linares obtuvo el premio “Escapulario de Oro del Señor de los Milagros” en Lima (Perú).

El 26 de abril de 1977, Sebastián Palomo Linares, se casó un día antes de su cumpleaños con la bella modelo colombiana Marina Danko en la Iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid. Tuvieron tres hijos de esa unión: Sebastián, Miguel y Andrés Palomo Danko.

Durante la Feria del Pilar de Zaragoza en 1977, recibió una gravísima cornada que le interesó el pulmón.

El 23 de junio de 1979, Palomo Linares toreó la corrida de la Beneficencia en Madrid compartiendo cartel con José Luis Galloso y Julio Robles ante astados de don Ramón Sánchez Recio. Asistió S.M. el Rey don Juan Carlos de Borbón. Palomo y Galloso fueron ovacionados ante sus primeros toros.

Los siguientes años, Palomo pasó a un segundo plano en las estadísticas y sus contrataciones disminuyeron en el orden de los cuarenta festejos. Tomo la decisión de retirarse en la temporada americana de 1981-1982.

   
En Colombia sumó muchos éxitos. Su fenomenal actuación en Cali, le hicieron triunfador de dicha Feria en 1982. El 7 de febrero de 1982, participó en Medellín y el 18 de diciembre de ese año, nuevamente en Cali, actuó en la conmemoración del 25 aniversario de la plaza de toros.

En la plaza de toros de Acho, en Lima (Perú), reapareció el 30 de octubre de 1983. El 6 de mayo de 1984, en la Maestranza de Sevilla, se lidiaron cinco toros de Miura y un astado de la ganadería de Palomo Linares que sorpresivamente saltó al callejón e hirió al doctor Ramón Vila Jiménez, médico de la plaza, teniendo que ser atendido por sus compañeros en la enfermería.

En 1985, se presentó sin fortuna durante la Feria de San Isidro en Madrid. Sumó ese año pocas actuaciones, unas cinco, tomando la determinación suspender su trayectoria, el 7 de junio en la Feria de Granada.

Participó en numerosos festivales taurinos y reapareció en Linares el 19 de junio de 1993. Estoqueó seis toros en solitario. Esa tarde, lució por primera vez en su carrera un traje de luces bordado en oro. En 1994, toreó dos corridas con Eloy Cavazos en México. Palomo Linares volvió a participar en la Feria de San Isidro de Madrid, sin fortuna, para darle la alternativa a “El Madrileño”. Siendo su última tarde en la Monumental de Las Ventas, el coso que le encumbró haciendo historia en 1972. En Madrid, Sebastián Palomo Linares toreó 27 corridas de toros, cortó 15 orejas y 1 rabo con 2 salidas por la Puerta Grande, según las estadísticas.

Ya retirado definitivamente de los ruedos, Sebastián Palomo Linares se dedicó completamente a su ganadería. Le apasionó siempre la pintura, realizando exposiciones de sus obras abstractas llenas de colorido por España y América. Practicó, en sus ratos libres, el Golf. Involucrado en el mundo del toro, se dedicó a enseñar y apoyar a novilleros, en especial a su hijo Miguel. Disfrutó entrañables momentos con familiares y amigos en su hermosa finca “El Palomar”, en Seseña.


Tuve la fortuna de poder compartir gratos recuerdos con Sebastián Palomo Linares en Madrid (España) durante la presentación del documental histórico taurino “Los Bienvenida en Venezuela. Huella Indeleble en el corazón de una Dinastía”, realizado por nosotros, los hermanos Dupouy Gómez, celebrando el “I Encuentro Iberoamericano del “Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida”. Tuvimos el honor de proyectar el documental en la sala “Antonio Bienvenida” de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, el 11 de mayo de 2011, siendo presenciado por importantes personalidades del mundo del toro como: Don José María Álvarez del Manzano, don Fernando Claramunt, don Juan Lamarca, don Miguel Bienvenida, el matador de toros Sebastián Palomo Linares, don Fernando del Arco, don Javier Hurtado y don Luis Álvarez, entre otros.

Ese día el maestro Sebastián Palomo Linares pronunció unas breves palabras de afecto a todos los presentes: “Quiero agradecer la invitación que me hace el Círculo Bienvenida para pasar un rato con una gente que quiero mucho, no solamente venezolana, sino de toda Hispanoamérica. En mi vida he estado muy vinculado a toda América, porque he sido uno de los toreros con más años y corridas, que me acogieron como uno de ellos. Entonces, quiero agradecer el estar aquí junto a ustedes en este Primer Encuentro Iberoamericano del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida”. Sebastián Palomo Linares. 

Arriba a la izquierda: el maestro Palomo Linares observando con atención nuestro documental sobre la dinastía Bienvenida al lado de don José María Álvarez del Manzano y otras personalidades. Foto de Ricardo Relvas. Arriba a la derecha: Palomo Linares con Rafael Dupouy Gómez. Abajo: El maestro compartiendo con Rafael Dupouy Gómez y su madre Rosa Elena Gómez Arráiz en Madrid (España). Foto de Muriel Feiner. 11 de mayo de 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Palomo se mostró muy cariñoso y simpático con nosotros. Le recordé que fue uno de mis ídolos taurinos desde niño. El maestro se sonrió estrechándome la mano amablemente. Hablamos de la entrañable amistad que tuvo con el cronista taurino venezolano, el Dr. Pepe Cabello y con el eminente escritor e intelectual, el Dr. Arturo Uslar Pietri y su hijo Federico. Palomo le regaló al Dr. Uslar Pietri un capote como muestra de su afecto y reconocimiento por su afición taurina. El escritor lo exhibía en un destacado rincón de su hogar.

El reconocido cronista taurino Dr. Pepe Cabello, quien compartió y vivió muy de cerca la evolución y ascenso de la carrera profesional de su amigo Palomo Linares, le dedicó un capítulo especial de  sus vivencias y anécdotas taurinas en su interesante e importante obra “Toreros Fuera del Ruedo”, publicada en 1972 en Caracas, Venezuela.   

La Fiesta Brava se encuentra de luto por su sorpresivo fallecimiento, porque sin duda alguna, marcó una época irrepetible del toreo por su genio, carácter, raza y señorío. La Venezuela taurina que tanto le admiró y le vio debutar en esta tierra llora su partida. ¡Descanse en paz Maestro!

Rafael Dupouy Gómez


miércoles, 1 de febrero de 2017

CORRIDA DE ANTAÑO EN EL CIRCO METROPOLITANO DE CARACAS

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, asistió a la corrida como invitado de honor. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 2 de enero de 1916, se celebró en el Circo Metropolitano de Caracas, la corrida extraordinaria en homenaje de simpatía a los actores y tiples de la Compañía Velasco, tomando parte algunos artistas de la compañía teatral española de don Eulogio Velasco y los espadas, Enrique Fernández Méndez “Carbonero” de Madrid y Arcadio Ramírez “Reverte Mexicano”. Los toros lidiados de Mariara en esta corrida fueron regalo del General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, quien asistió a la corrida como invitado de honor.

Hubo un lleno total en los tendidos y palcos, que fueron engalanados con vistosos y coloridos mantones y flores. Las tiples Cipri Martín, Victoria Otto y Mercedes Melo, entre otras artistas, se presentaron montadas en preciosas calesas, durante el despejo de la plaza en medio de un gran entusiasmo.

La crónica taurina de la época reseñó el acontecimiento:

Mantones; chispear de ojos negros, caricias de rubias, alegría, entusiasmo, jacarandosería de esa nuestra, que se sale por los poros y prende en las almas como una rara rosa de ensueño. Por aquí y por allá, en palcos, la Banca, Representantes Diplomáticos, la Prensa. En los tendidos, apretujándose como una sola masa, cuatro mil o más espectadores.

Y aparecen las carrozas conduciendo la flor y nata del gran surtido femenino que nos trajo la Compañía Velasco. Luego la gentil Cipri Martín, a horcajadas sobre brioso alazán engalanado a la jerezana, y tras ella y el rocín, Enrique Fernández “Carbonero”, de tabaco y oro, Arcadio Ramírez “Reverte Mexicano” de grana y metal caro, Ruiz-París de Guayabera y pantalón de frac. Mientras se cambia la seda por la percalina, las chicas de Velasco ocupan los palcos del 24 al 32.

El trajinado Carancha da la voz de alarma, suena el clarín, se abre la boca del chiquero y aparece el primero. Es castaño claro, ojo de perdiz, fino y apretado de puñales. Enrique Fernández “Carbonero” le da las buenas tardes con un buen cambio de rodillas, que se aplaude, y luego abre la pañosa para marcarse hasta tres verónicas y una larga, que no pasarán a la historia.

El de carbón requiere sable y muleta y, montera en mano, brinda brevemente al señor General Juan Vicente Gómez. El torillo está franco y noble; pero anda escaso de pólvora. “Carbonero” inicia su faena con uno ayudado con ambas rótulas en tierra, y tras dos naturales, buenos y tranquilos, el de Mariara se raja: uno más, y el matador pierde los avíos. El bicho pide las tablas; pero como no se las dan, busca irse… y se va. Por fin se enmienda la cosa y “Carbonero” aprovecha una igualada para meterse bien y dejar medio sable en lo alto. Entra de nuevo con más coraje, y cobra un estoconazo que es lo suficiente. (Ovación, regalo, y vuelta al garage).

El segundo, es aldinegro, abierto de cuna, sacudido de carnes y enemigo de broncas. Parece un buen señor, honrado, serio y hasta padre de familia en lo bonachón. Arcadio Ramírez “Reverte Mexicano” hace cuanto puede por sacarle algo de provecho con la pañosa; pero como el de Mariara no está para fiestas todo se queda en deseos. 

El de México brinda al señor General Juan Vicente Gómez y abre la flámula para un gran pase ayudado y uno natural, tranquilos y mandando; y el de Mariara se pira, nuestro hombre va por él, cambia de mano, y en la tabla del 17 le endiña hasta nueve de latiguillo y uno natural para colocar en suerte a la res. Le junta un poco las pezuñas, y muy sereno, desde cerca dando el hombro, le mete todo el sable por las agujas saliendo suspendido. El bicho rueda hecho polvo, hay vuelta al ruedo, sombreros, etc. Buena parte del concurso pide la oreja, pero como el matador no conoce la Macarena, sino de oídas, el Técnico no la concede…

Suenan aún las palmas al de México cuando aparece el tercero. Castaño claro, ojinegro, alto, desmirriado y manso. Dos verónicas y un recortito, esto es todo. Un buen par al cuarteo, de Moyano, uno al sesgo, de Rolo, y Moyano cierra con el mejor de la tarde metiendo bien los brazos y dejando llegar.

“Carbonero”, que desea hacer cosas se va solo al morucho y le larga uno ayudado, bueno; en otro de la misma marca pierde los instrumentos; cuatro con la zurda bien sazonados, y entra después. Al hombre se le corre la mano y el estoque queda bajo. Más tela y dos pinchazos. Otra baja, pitos y un aviso; el de Madrid suda tinta, el de Mariara suda sangre y el público suda fastidio. 

Negro, buenmozo, fino de puñales y bravo es el cuarto y como trae los suyo por delante “Reverte Mexicano” se aprieta duro con él. En tres tiempos, y hecho un torero, da una verónica, dos buenos faroles y una navarra, tres verónicas más y un recorte, el concurso se rompe las manos aplaudiendo al matador.

“Carbonero”, quiere taparse; coge la silla y un par de las cortas. Prepara bien la cosa, aguanta mecha y muy bravamente cambia los rehiletes, oyendo una ovación. “Reverte Mexicano” deja un palito, “Niño de Rubio” uno entero.

El torillo es canela, o azúcar, como a ustedes les guste más; y el de México, ni tardo ni perezoso; le larga uno de pecho súper que remata en rodillas, dos altos dos con la zurda saliendo apurado; y en cuanto al bicho le junta las patas se deja caer a dos dedos de los pitones, viendo el morrillo y yéndose detrás de la espada para sepultarla hasta la pelota. El animal le sale muerto de los vuelos de la muleta y la ovación es de las de día de gala. Hay vuelta al ruedo, aderezada con sombreros, regalo, puros y oreja. ¡Bravo señor “Reverte”!

Aspecto del numeroso público, incluso niños, presenciando la corrida de toros en el Circo Metropolitano de Caracas (Venezuela), el 2 de enero de 1916. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Pisa la arena el quinto. Para abreviar y aliviar, “Carbonero” estuvo otra vez con el santo de espaldas. Y aquí terminó la parte seria de la fiesta porque luego vino la película de Ruiz París, y el público pasó con ella un rato amable y se rió un poco.

En suma: “Reverte Mexicano” muy bien toda la tarde, y hecho el amo de la plaza; valiente en lo suyo, tranquilo y muy torero. Gustó mucho, y, en nuestra opinión y en la de casi todos los aficionados, él y el chico de Almanseño, que viene de Lima con mucha fama como torerito fino y que se aprieta, deben ser el cartel de la próxima.

Con los palos, Moyano, bregando, él y Rolo.

Lo mejor; pero así, lo mejor de todo, el desfile hermosísimo, brillante, bajo la luz del crepúsculo.

Y de lo peor, esta atroz lata de

Luis Maleta.

Resulta bastante interesante dar a conocer algunos aspectos, poco conocidos, de la vida taurina de los dos diestros actuantes aquella tarde del 2 de enero de 1916, cuando la gran afición caraqueña acudió en masa para disfrutar la corrida de toros en la que participaron “Carbonero” y “Recarte Mexicano” en el Circo Metropolitano de Caracas (Venezuela).

Enrique Fernández "Carbonero" y Arcadio Ramírez "Reverte Mexicano". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Enrique Fernández Méndez “Carbonero”, fue un novillero español natural de Madrid que vino al mundo el 23 de junio de 1877. Se caracterizó por su inmenso valor y entrega. Se llegó a decir de él en las crónicas taurinas que si hubiera pulido su forma de torear haciéndola más clásica y fina, con seguridad hubiera conquistado mayor atención y reconocimiento de la afición, llegando a sobresalir en el mundo del toro.  
  
Se apodó “Carbonero”, porque trabajó en una carbonería ayudando a sus padres, posteriormente, la abandonó para intervenir en las capeas de los pueblos cercanos en unión de otros muchachos de la barriada madrileña de Embajadores. 

El 8 de abril de 1894, a los 17 años de edad, estoqueó en la antigua Plaza de Toros de Carabanchel Bajo (Madrid) cuatro novillos de Mateos y en esa plaza fue el novillero obligado en todas las corridas, derrochando valor.

En la temporada de 1900, alternó con los novilleros Juan Fernández “Salamanquino” y Gregorio Taravillo “Platerito”. El 17 de diciembre de 1905 se presentó en Madrid, alternando con Anastasio Castilla, Negrete y Juan Cecilio “Punteret”.

Toreó en diversas plazas de la Península, siempre derrochando valor hasta la temeridad, que en ocasiones le produjeron graves percances como, el 7 de julio de 1908 cuando sufrió una cogida en la Plaza de Toros de Vista Alegre en Bilbao, que lo puso entre la vida y la muerte. 

En España, lamentablemente, no fue muy apreciada su labor y por tal motivo se marchó varias veces a América para probar suerte. “Carbonero” toreó en varios países, tomando la alternativa de matador de toros, el 6 de noviembre de 1910, en Tlaquepaque (Jalisco), México, de manos de José Moreno “Lagartijo Chico” con toros de la ganadería del Espíritu Santo. Tanto en Lima (Perú) como en Caracas (Venezuela) o México, sus actuaciones despertaron gran expectación por parte del público.

Pero la suerte no le acompañó a “Carbonero” cuando, años más tarde, falleció trágicamente, el 22 de julio de 1923, a la edad de 46 años, sufriendo una mortal cogida en la Plaza de Toros “La Sevillana” de Villahermosa (Tabasco), México. De esa triste forma, finalizó la carrera del modesto y valeroso diestro madrileño.

Esa tarde fatal compartió cartel con los diestros Jesús Tenes y Francisco Montes ante reses de Zaragoza, de don Nicolás Valenzuela. “Carbonero” de Madrid había regresado de Ciudad de México, y al pasar por el poblado de Tabasco, actuó con bastante éxito en dos corridas de toros los días 17 y 24 de junio de 1923.

Sus anteriores notables actuaciones lo llevaron hasta Villahermosa (Tabasco) en donde varios aficionados se interesaron en que lo incluyeran en la última corrida de la temporada, resultando muy difícil, porque ya estaban confeccionados los carteles. “Carbonero” estuvo a punto de marcharse de “Villahermosa”, porque no había logrado torear pero ya su destino estaba preparado aquella tarde del 22 de julio de 1923.  
  
“Carbonero” se enfrentó a su primer enemigo, el segundo toro de la tarde, abriéndose de capa frente al tendido de sol, saliéndole al encuentro, pero se tropezó durante la embestida con su enemigo y quedó suspendido del pitón izquierdo en forma impresionante. El toro lo corneó en el vientre, hasta que, finalmente, lo soltó estrellándolo contra las tablas causándole un fuerte golpe en la región frontal sobre el estribo. 

El astado volvió por “Carbonero”, pero el valeroso diestro, muy mal herido, logró saltar la barrera cayendo en el callejón, pero al hacerlo, por la amplitud de la herida, se le salieron los intestinos y con una sorprendente serenidad, y un valor admirable, se incorporó sosteniéndolos con sus manos. “Carbonero”, avanzó por el callejón varios metros hasta que recibió auxilio. La enfermería se encontraba en una situación desastrosa, sin los equipos indispensables para atender una emergencia. Esperaron muchísimo tiempo para reaccionar y trasladar al torero herido, haciéndolo después de finalizada la corrida. 

Al pobre “Carbonero” lo tuvieron con los intestinos expuestos por más de dos horas hasta que lo llevaron en una camilla a la “Quinta de Salud de la Beneficencia del Comercio de Tabasco”, recibiendo la asistencia del Dr. Ciro P. Morales, quien observó una herida de 12 centímetros de extensión en la fosa ilíaca derecha con hernia masa intestinal, de pronóstico muy grave. Sin embargo, el corajudo diestro madrileño, conteniendo los fuertes dolores que sufría, nunca perdió la conciencia hasta su fallecimiento en las primeras horas del 24 de julio de 1923.

Las noticias de la época  reseñaron un noble gesto que ocurrió con los restos de “Carbonero” y su sepultura en tierra mexicana: “Con la ayuda económica del matador Jesús Tenes y de la Colonia Española de la localidad, costearon sus gastos funerarios, y fue posible sepultarlo dignamente en el Cementerio General de Villahermosa, gracias a que don Manuel Sosa “El Gallo Tabasqueño”, un torero retirado que actuaba en la trágica corrida como cambiador de suertes, tuvo el acierto y la grandeza de espíritu, de obsequiar al difunto un lote de su propiedad en el cementerio”.

Arcadio Ramírez “Reverte Mexicano”, nació en Irapuato, en el estado de Guanajuato (México) el 12 de enero de 1879. Los críticos taurinos de su tiempo afirmaron que después de la retirada como matador de toros de Ponciano Díaz, pasaron varios años hasta que surgió otro torero importante y de renombre como “Reverte Mexicano” para ocupar su espacio.

Como dato curioso, se afirma que Rodolfo Gaona en 1897, siendo un niño, asistió por primera vez a una corrida de toros en la ciudad de León, integrando el cartel Santiago Gil “Pimienta” y el joven banderillero “Reverte Mexicano”, quien poniendo un par de banderillas recibió una grave cornada que lo puso al borde de la muerte. Eso no evitó que el niñito Gaona se cautivara con la Fiesta Brava.

“Reverte Mexicano” tomó la alternativa, el 25 de diciembre de 1900 en Tlaquepaque (Jalisco), México, siendo su padrino Manuel Hermosilla. En 1900, fue inaugurada la plaza de toros de “La Estación” en Irapuato (México). En este coso toreó el único matador de alternativa y con cartel nacido en Irapuato, Arcadio Ramírez “Reverte Mexicano”, famoso por su manera de tirarse a matar por detrás y quien se codeó con los mejores toreros de su época.

Su segunda alternativa fue el 15 de diciembre de 1901 en Puebla (México), actuando como padrino Luis Mazzantini, mano a mano ante astados de Tepeyahualco. Arcadio Ramírez se puso el apodo de “Reverte Mexicano”, conservándolo como homenaje al diestro español Antonio Reverte. Toreó mucho con los Reverte sevillanos, pues le dio la alternativa a Manuel García Reverte y después toreó la corrida de los Reverte en la plaza de Chapultepec de la capital mexicana, el 21 de diciembre de 1902 con el gran Antonio Reverte y su sobrino Manuel García reverte.

El 9 de octubre de 1910, recibió su tercera alternativa, lidiando toros de la ganadería de Guanamé, siendo Félix Velasco su padrino y actuando como testigo, Antonio Rivas “Moreno de San Bernardo”. En esa temporada obtuvo importantes triunfos.

En 1912, sufrió una grave cornada en Torreón (Coahuila), México, lo que perjudico su desempeño como matador de toros.

Se retiró de los ruedos, el 8 de marzo de 1925, en una corrida de toros organizada para su beneficio. Toreó a la edad de 46 años por última vez en El Toreo de la Condesa, alternando con Rodolfo Gaona, José Roger “Valencia I”, Victoriano Roger “Valencia II”, el sevillano Manuel Jiménez “Chicuelo” y Juan Espinosa “Armillita” ante toros de la ganadería de San Nicolás Peralta.

A los 62 años se despidió definitivamente en Irapuato (Guanajuato), México, la tarde del 12 de marzo de 1939, estoqueando cuatro toros en solitario.

“Reverte Mexicano” fue un torero muy castigado por los toros, recibiendo graves percances en su carrera por su valor, arrojo y exposición. Muchas anécdotas se contaron sobre el diestro azteca quien, al parecer, derrochó todo el dinero que ganó en sus actuaciones, situación que lo llevó a pasar los últimos años de su vida en la miseria.

Durante su fama y popularidad, contrajo matrimonio con Concha Bustamante pero después se separó. Tuvo tres hijos con ella.

“Reverte Mexicano”, falleció en su tierra natal Irapuato, el 9 de noviembre de 1964, a la edad de 85 años.

Rafael Dupouy Gómez

viernes, 20 de enero de 2017

LA MAESTRANZA DE MARACAY CUMPLE 84 AÑOS

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Vista de la hermosa Maestranza de Maracay, pisando su histórica arena, aparecen don Florencio Gómez Núñez y sus nietos Juan Florencio, Rafael y Miguel Dupouy Gómez en el año 1993. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La Maestranza “César Girón” de Maracay (Venezuela), está cumpliendo 84 años de historia. El bello coso, fue inaugurado por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el 20 de enero de 1933.

Su histórica construcción se debió a la desmedida afición de sus hijos, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, fundadores de la primera ganadería de toros pura casta de lidia en Venezuela “Guayabita”, empresarios y propietarios de la joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

El cartel de su inauguración lo integraron: el famoso rejoneador español don Antonio Cañero y los matadores de toros, Eleazar Sananes “Rubito” (venezolano), Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo (españoles). Los toros lidiados fueron de la ganadería venezolana de “La Providencia”, perteneciente al hierro de los hermanos Gómez Núñez.

El Gral. Juan Vicente Gómez y sus hijos fueron grandes aficionados taurinos que contribuyeron enormemente al desarrollo de la Fiesta Brava en Venezuela.

El Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en compañía de su hijo Florencio Gómez Núñez, el día de la inauguración de la Maestranza de Maracay. 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).  


 “Maracay, 20 de enero, 1933.- Con la asistencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, a quien acompañaba su séquito oficial y un grupo de amigos, se ha celebrado la primera corrida de Feria, inaugurándose solemnemente la bella, coqueta y modernísima plaza de toros de la capital de Aragua.

La presencia del primer ciudadano del país fue saludada con las notas del himno nacional, siendo aclamado por la multitud. El circo, repleto en todas sus localidades y graciosamente adornado con banderolas tricolores, presentaba un aspecto imponente. Casi todas las damas que prestigiaron el espectáculo vestían a la típica usanza española, brindando un supremo y seductor encanto. Lindos y espléndidos rostros de mujeres realzaban la primera corrida de feria, dignos de los pinceles de aquel Julio Romero de Torres, “el Faraón de los pintores”.

(“Conde Federico”, Diario “El Universal”, 21 de enero de 1933).

Los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, conversando con los diestros españoles Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo, momentos antes de realizar el Paseíllo la tarde inaugural. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez, aquella memorable fecha histórica:

“Para la inauguración de la Plaza de Toros de Maracay, contratamos mi hermano Juan Vicente y yo a Manolo Bienvenida, primera figura del toreo de España, que era muy amigo de nosotros desde su juventud. Trajimos a Pepe Gallardo que cumplía una excelente temporada novilleril y había recibido recientemente la alternativa en Barcelona (España).

Mi gran amigo don Antonio Cañero, el famoso rejoneador español, también vino contratado por nosotros para la inauguración de la Plaza de Toros de Maracay. Se presentó con sus hermosas jacas brindándonos momentos de gran belleza, habilidad y destreza como consumado caballista. No tuvo suerte con los toros que le tocaron en suerte, porque acometieron poco a su cabalgadura. Recuerdo que le brindó a papá, el Gral. Juan Vicente Gómez, su primer rejón, dando muerte al primer toro que se lidiaba en la Maestranza de Maracay.

Yo influí mucho en la elección del torero que matara, de lidia ordinaria, el primer toro en la Maestranza de Maracay. Fue mi deseo incluir en el cartel inaugural a mi compadre, Eleazar Sananes “Rubito”, en primer lugar, por ser venezolano y en segundo lugar, por ser un ídolo taurino que a pesar de sus años retirado, se mantenía vivo en el recuerdo de los aficionados.

Eleazar Sananes “Rubito”, no estuvo bien esa tarde debido a sus años de inactividad. Tenía tres años retirado del toreo y eso influyó en su actuación. Para mí significó un gran honor y orgullo poder contar con él dentro del cartel como representante de Venezuela, porque fui muy aficionado del toreo de Eleazar Sananes. Siempre lo admiré y me identifiqué como un “Rubitero”, furibundo.

Pepe Gallardo, estuvo muy valeroso y decidido. Con el capote bordó unas verónicas realmente colosales, pero con la muleta no logró sacar partido a sus enemigos y estuvo errático con la espada”.

EL TRIUNFO DE MANOLO BIENVENIDA

Continúa evocando entrañables recuerdos de aquella tarde, mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

El torero triunfador aquella tarde fue Manolo Bienvenida, que le cortó las dos orejas y el rabo a un toro media casta de nuestra ganadería “La Providencia”. Manolito toreó estupendamente bien con el capote, con una gracia y clase propia de la escuela sevillana. Destacó enormemente en el tercio de banderillas, logrando formidables y variados pares que levantaron al público de sus asientos. Con la muleta realizó una gran faena al toro media casta que era muy bravo y noble. Templando y mandando con suavidad, hilvanó tandas de muletazos llenos arte y calidad. Luego de dar muerte al toro, el público se desbordó en aplausos y aclamaciones, otorgándosele los máximos trofeos.

Manolo Bienvenida, nos invitó a mi hermano Juan Vicente y a mí a bajar al redondel para compartir con él su triunfo. Recuerdo que al toro le concedieron dos vueltas al ruedo y yo le lancé mi sombrero cordobés, llevándoselo el toro en el arrastre”.

Así reseñó la crónica taurina la histórica faena de Manolito Bienvenida en la inauguración de la Maestranza de Maracay:

“Manolito Bienvenida fue el héroe de la jornada. Toreó de capa magistralmente, derrochando finura y elegancia. Con las banderillas conmocionó la plaza, sentando cátedra de rehiletero. Sus pares de palos fueron un asombro de dominio, valor y gallarda pinturería. Su labor como banderillero ha sido algo sencillamente inmensa, inverosímil, fantástica.

Los seis pares que clavó esta tarde bien lo acreditan como el primer palitroquero del mundo. Con la muleta hizo cosas inenarrables, brindando a los espectadores, atónitos ante tanta majeza y sabiduría emanados de un solo torero, un curso completo de bien torear. Le cupo en suerte el toro mejor del encierro, un bravo y nobilísimo media casta, con el que realizó la faena cumbre de la tarde. Imposible describir con detalles labor tan enorme, pues faltan adjetivos. Con una estocada al tercer viaje, entrando con guapeza, tiró patas arriba al extraordinario pupilo de “La Providencia”, otorgándosele por demanda unánime y en medio de una atronadora ovación las dos orejas y el rabo del toro media casta.

La plaza crujía de ardoroso entusiasmo, siendo obsequiado Manolito con artísticos ramos de flores, que paseó en triunfo por el redondel bajo una lluvia de sombreros. Al toro, dechado de nobleza y bravura, se le concedieron merecidamente dos vueltas de honor al ser arrastrado, teniendo que saltar al ruedo los entusiastas y jóvenes ganaderos señores Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, dueños de “La Providencia”, requeridos por los espadas y por el público. Gesto muy simpático, por lo flamenco y espontáneo, fue el de Florencio al ofrecer su castizo cordobés al toro muerto, llevándoselo en el arrastre colgado de un pitón.

Con su portentosa faena muleteril en su primera y brillante actuación en la corrida de inauguración de las Arenas de Maracay, Manolo Bienvenida se ha consagrado ante la afición venezolana. Manolito Maravilla, el torero de la muñeca de cristal”.

(“Conde Federico”, Diario “El Universal”, 21 de enero de 1933).

Enhorabuena, Maestranza “César Girón” de Maracay, joya arquitectónica, orgullo de Venezuela. Plaza de Toros llena de historia, donde se han presentado las más grandes figuras del toreo.

Felicidades por cumplir 84 años siendo la cantera taurina venezolana y una de las Plazas de Toros más bellas del mundo.

Rafael Dupouy Gómez

Pueden disfrutar el siguiente video sobre la historia de la Maestranza "César Girón" de Maracay: