lunes, 29 de junio de 2015

VICENTE BARRERA, UNO DE LOS GRANDES DE LA TORERÍA


(Por Rafael Dupouy Gómez)

“Dedico con todo mi cariño y amistad, este especial recuerdo del gran maestro valenciano, a su hijo, don Leopoldo Barrera Risueño y a su nieto, Vicente Barrera Simó”.
El diestro valenciano Vicente Barrera Cambra en 1931. Fotos: Baldomero.
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Me complace sobremanera escribir este artículo dedicado a Vicente Barrera Cambra, quien fue en su tiempo un magnífico torero, valiente, inteligente y dominador como muy pocos en el difícil mundo del toro. Se destacó por su gran profesionalismo y amor propio, demostrando “vergüenza torera”, teniendo incluso que enfrentar en su carrera taurina a muchos detractores a los que enmudeció con la verdad de su toreo por delante, ejecutando sus pases llenos de arte, temple y una quietud pasmosa.
Destacó toreando con el capote, realizando vistosos remates y variados quites. Con la muleta siempre se presentó como un matador de toros poderoso, mostrando su calidad y grandeza. Inolvidables fueron sus característicos pases sentado en el estribo, sus imponentes estatuarios, naturales de enorme profundidad y su personalísimo pase de la firma, de rodillas y por bajo. Sobresalió por ser un diestro de variado repertorio que remataba sus faenas con valentísimos y temerarios desplantes. El estoque no resultó su fuerte, sin embargo, se convirtió en uno de los máximos exponentes del descabello.
Vicente Barrera constituyó junto a Marcial Lalanda, Domingo Ortega y Manolo Bienvenida, los cuatro “Ases” de la baraja taurina. El valenciano gozó siempre del cariño y respeto de sus admiradores. No le gustó nunca presumir de su popularidad ni tener una corte de aduladores. Logró pasear, triunfalmente, por los ruedos de toda España y América. El “Barrerismo” se impuso definitivamente, llenando los cosos, figurando en las combinaciones de los carteles y las ferias más importantes. Debido a su fama, el célebre pintor Carlos Ruano Llopis, lo inmortalizó en muchos de sus carteles y cuadros de la época.
Resumiendo algunos de los aspectos más importantes de su vida, el diestro Vicente Barrera Cambra, nació en Valencia (España), el 4 de diciembre de 1908, en la calle de Cuarte, número 117. Su padre, don Vicente Barrera Ros, fue propietario de un negocio de carnes y ganados. Al morir éste en 1917, su madre, doña Bruna Cambra Soria, se hizo cargo del mismo, saliendo adelante en compañía de sus tres hijos Vicente, Elisa y Mercedes. Su madre y sus tíos José y Arturo Barrera, trataron de impedir al pequeño Vicente su afición e ilusión de convertirse en torero. La familia deseaba que estudiara y se preparara profesionalmente, siendo castigado en varias ocasiones, pero les fue imposible detener su pasión por los toros. Desde aquellos días, siendo todavía un chaval, se encerró en el matadero valenciano a practicar el toreo de salón.
Viajó a Baeza y de allí emprendió viaje hacia Linares para participar en un tentadero. El 15 de agosto de 1924, toreó en Torrente una becerrada vestido de corto, con gran éxito. El 7 de septiembre de 1924, se presentó en la plaza de toros Monumental de Valencia (España), ante novillos de la viuda de Concha y Sierra, triunfando, cortando cuatro orejas a los dos novillos que lidió. Alternó con los novilleros Barberá, Orengo y Ramón Siurana. Esa tarde significó su revelación como torero ante la afición valenciana, la cual enardeció de emoción.
Como novillero toreó: 17 novilladas (1925) y 32 novilladas (1926). El 25 de julio de 1926, un novillo de Surga, le infirió una herida en el escroto en la plaza de Linares (Jaén), perdiendo veinte  novilladas. Resultó su primer percance. Fue el novillero que cosechó más cartel y contratos en su tiempo. Su primera gran temporada fue la de 1927, compitiendo con los toreros de su tierra valenciana, Manolo Martínez, Enrique Torres y Félix Rodríguez, nacido en Santander, pero considerado valenciano, porque se crió desde niño en esa ciudad. También rivalizó por todas las plazas de España con su compañero sevillano Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”.
El 13 de febrero de 1927, debutó el novillero Vicente Barrera en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), con su paisano Enrique Torres y el peruano Carlos Sussoni. Hubo gran expectación y el coso se llenó. Se lidiaron reses de doña Carmen de Federico (antes Murube). Los tres jóvenes novilleros fueron muy aplaudidos, resultando el triunfador Sussoni, que cortó una oreja al quinto novillo. Se presentó en Madrid el 14 de mayo de 1927, con el peruano Carlos Sussoni y Ángel C. Carratalá, pero su actuación fue desafortunada.
Como un dato curioso, Vicente Barrera fue el primer novillero que utilizó un aeroplano como medio de transporte para cumplir sus contratos y numerosos compromisos durante la temporada. El 12 de junio de 1927, toreó en Vacia, el 14 en Algeciras y el 15 de ese mismo mes, en Valencia. En esas fechas se trasladó vía aérea.
El 7 de julio de 1927, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, obtuvo otro gran triunfo, cortando orejas y rabos a los dos novillos que enfrentó, de la ganadería de Villamarta, alternando con Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y Mariano Rodríguez. El 17 de julio de 1927, en Málaga, mató tres novillos de la ganadería de Peñalver por cogida de su compañero de cartel Mariano Rodríguez. Esa tarde cortó cuatro orejas un rabo y la primera pata que se concedió por primera vez en La Malagueta. También actuó el novillero Luis Morales.
El 25 de julio de 1927, logró emular la hazaña de Rafael Guerra “Guerrita”, toreando con Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”, tres novilladas el mismo día; en la mañana en San Fernando (Cádiz), ante reses de Concha y Sierra, la segunda en Sevilla, ante novillos de Antonio Flores y la tercera por la noche en Córdoba, alternando Cantimplas con ellos, lidiando novillos de Romualdo Jiménez. Vicente Barrera ese día cortó en las tres novilladas orejas y rabos.  
El 31 de julio de 1927, en Málaga con la plaza llena, Vicente Barrera toreó con Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y el novillero malagueño Andrés Mérida. Barrera, le cortó la oreja y el rabo al tercer novillo de la tarde de don Ramón Gallardo. Sin embargo, durante su actuación ante el peligroso sexto novillo, al intentar colocarlo en el tercio de varas, recibió una fuerte cornada de las llamadas “de caballo”, de dos trayectorias en el muslo derecho, calificada de grave, impidiéndole torear hasta el 11 de septiembre de ese año, cuando aún convaleciente, estoqueó su última novillada en Pegalajar (Jaén).

Alternativa de manos de Juan Belmonte
El 17 de septiembre de 1927, en la plaza de toros Monumental de Valencia (España), Vicente Barrera Cambra, tomó la alternativa de manos de Juan Belmonte, participando como testigo de la ceremonia su hermano José Belmonte, ante ganado de Concha y Sierra. El toro de su alternativa se llamó “Romano”, negro salpicado. Señaló el toricantano que estaba muy emocionado por encontrarse en el ruedo en compañía de Juan Belmonte. Vicente Barrera fue ovacionado al realizar el paseíllo, teniendo que salir al tercio para agradecer, montera en mano, el cariño del público. Barrera, estuvo bien toda la tarde, cumpliendo voluntariosamente, a pesar de llevar todavía las gasas de su grave cornada de Málaga. Fue muy aplaudido en todas sus intervenciones. Juan Belmonte estuvo colosal y cortó las dos orejas a sus dos toros, saliendo a hombros de la plaza. Su hermano Pepe Belmonte fue ovacionado en su último toro.
Finalizando la temporada de 1927, en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), Vicente Barrera conquistó un gran triunfo, realizando una fenomenal faena de muleta, poniendo al público de pie, siendo aclamado. Se le tributó esa tarde una de las más grandes ovaciones dadas a torero alguno en esa plaza. A partir de ese momento, se destacó como una de las grandes figuras del toreo. Vicente Barrera con motivo de la celebración de su cumpleaños, el 4 de diciembre de 1927 en Barcelona (España), fue honrado siendo invitado a un elegante y muy concurrido banquete ofrecido por el “Club Taurino Vicente Barrera” de esa ciudad. Ya había sido homenajeado igualmente con un almuerzo por la recién establecida “Peña Vicente Barrera” de Cornellá.
Confirmó su alternativa en Madrid, en corrida extraordinaria, celebrada el 24 de mayo de 1928, ante reses de don Graciliano Pérez Tabernero en compañía de los diestros Manuel Jiménez “Chicuelo” y Joaquín Rodríguez “Cagancho”. “Chicuelo” le cedió los trastos a Barrera para lidiar y dar muerte al toro de su confirmación de nombre “Jardinero”, siendo ovacionado. Esa tarde, el triunfador fue el sevillano “Chicuelo” que cortó las dos orejas al célebre toro “Corchaíto”.
En la feria de julio de 1928 en Valencia (España) toreó tres corridas con un gran éxito. Ante las serias ganaderías de Murube, Pablo Romero y Viuda de Concha y Sierra logró cortar tres orejas, dando seis vueltas al ruedo, siendo sacado a hombros las tres tardes seguidas por las calles de Valencia (España).
En agosto de 1928, Vicente Barrera sufrió un grave percance en San Sebastián, un toro le seccionó la vena safena. El 7 de octubre de 1928, obtuvo un triunfo apoteósico en la plaza de toros Monumental de Valencia (España), al cortar a su primer toro, las dos orejas, el rabo y una pata. Dos veces tuvo que dar la vuelta al ruedo y dos veces salió a los medios para agradecer la euforia del público. Al quinto toro, le realizó otra buena faena, cortando una merecida oreja. Los astados pertenecieron a la ganadería de Tovar. Toreó esa temporada unas 63 corridas.
Viajó a México la temporada de 1928-1929. Toreando unas 12 corridas en la plaza de toros de “El Toreo” de ciudad de México, D.F. triunfando, siendo ídolo de esa afición. Debutó el 11 de noviembre de 1928, alternando con Luis Freg y Fermín Espinosa “Armillita Chico” con toros de San Diego de los Padres. Fue recibido con una gran ovación, teniendo que dar la vuelta al ruedo para responder al entusiasta saludo del público mexicano. Estuvo bien en su primero, fue aplaudido en quites y ante su segundo toro de nombre “Judío”, escuchó constantes palmas, hizo una buena faena con la muleta y colocó media estocada liquidando a su enemigo. Escuchó una fuerte ovación, pero sintió dificultad para respirar por la altura de la altiplanicie mexicana, teniendo que acudir a la enfermería de la plaza. Los médicos lo evaluaron y le impidieron continuar su actuación, pues su corazón sufrió arritmia cardíaca, la cual atendieron con inyecciones y reposo.
En tierra mexicana sus más destacadas actuaciones fueron: El 25 de noviembre de 1928, cuando tuvo que estoquear seis toros, por un percance que sufrió su compañero de cartel, José “Pepe” Ortiz, al torear con la muleta. Vicente Barrera a pesar de estar herido en un talón desde el primer toro, tuvo una tarde fenomenal, cortándole las dos orejas y el rabo al quinto toro, de nombre “Moñito” de la ganadería de San Diego de los Padres. El 9 de diciembre de 1928, volvió a triunfar Vicente Barrera al cortarle las dos orejas y el rabo al toro “Formador” de la ganadería de San Mateo, al cual le dieron vuelta en el arrastre por la estupenda faena y estocada que dio el torero valenciano. Actuó con Joaquín Rodríguez “Cagancho” y Heriberto García. Viajó con su banderillero, el valenciano Alfredo David, su picador “Farnesio” y su mozo de estoques “Madrileño”. Durante su primera incursión en México, Vicente Barrera dio a conocer el lance con el capote al que llamaron “La Valenciana”; en España a ese lance lo llamaban “Talaverana”, por atribuirle a “Morenito de Talavera” su invención. Posteriormente, Fermín Espinosa “Armillita Chico” lo adoptó y se le bautizó como “Saltillera”. Es un lance semejante a la gaonera, pero en lugar de templar y mandar al toro, se gira en sentido contrario a la embestida del astado.
El 27 de abril de 1929, en la plaza de toros de Madrid, Vicente Barrera escuchó la mayor ovación que se le tributó en esa plaza. Fue en un mano a mano con Nicanor Villalta, quien triunfó esa tarde al cortar las dos orejas del quinto toro. El 6 de mayo de 1929, en Barcelona, Vicente Barrera logró una gran tarde, cortando dos orejas, a pesar que tuvo que recurrir al descabello. Muchos sombreros arrojó el público a la arena del ruedo como reconocimiento de su meritoria faena. El 6 de junio de 1929, en Madrid se celebró la corrida de la Competencia, lidiándose toros de Albaserrada. Se presentó el mano a mano entre Marcial Lalanda y Vicente Barrera. El torero valenciano triunfó al cortar tres orejas a dos toros. Toreó muy bien con el capote y estuvo muy alegre y artista con la muleta. En la feria valenciana de 1929, triunfó al cortar orejas y rabos a los nueve toros que lidió, escuchando música en siete de sus faenas.
El 25 de mayo de 1930, Vicente Barrera se presentó en Madrid compartiendo cartel con Martín Agüero y Ricardo González ante reses de don Indalecio García. El diestro valenciano tuvo una estupenda actuación. El público solicitó insistentemente la oreja, pero la Presidencia la negó, provocando que Barrera diera dos vueltas al ruedo entre aclamaciones y una “lluvia” de sombreros. El 26 de septiembre de 1930, Vicente Barrera en Córdoba, cortó dos orejas y rabo, saliendo a hombros de la plaza. Compartió cartel con Joaquín Rodríguez “Cagancho” y Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. También destacaron sus triunfos en Bilbao, Figueras, Alicante, Palma, Montilla, Mérida, Segovia, Albacete, Valladolid, Salamanca, Cuenca, Murcia, Valdepeñas, Almería, Córdoba, Úbeda y Badajoz, siendo el matador de toros que más orejas cortó esa temporada.
En el año 1931 lo catalogaron como “El amo de las plazas”. Inició su temporada triunfando en Barcelona, Valencia, Málaga y Toledo. El 8 de marzo de 1931, Vicente Barrera le concedió la alternativa a Domingo Ortega, en Barcelona. El testigo de la ceremonia fue Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. Ortega, el nuevo fenómeno descubierto por el viejo “Dominguín”, cortó una oreja al toro de su alternativa y fue sacado en hombros de la plaza.
El 26 de abril de 1931, Vicente Barrera triunfó en Barcelona (España) cortando orejas, siendo muy ovacionado. Repitió otro triunfo apoteósico en Barcelona, el 28 de junio de 1931 cortando las orejas de sus toros, entre las aclamaciones del público.
El 4 de octubre de 1931, en la Plaza de Toros Monumental de Valencia, se lidiaron reses de don Alipio Pérez Tabernero, para los diestros Vicente Barrera y Domingo Ortega, sensacional mano a mano en el que actuó como sobresaliente, Rafael Barberá. Ambos diestros fueron ovacionados toda la tarde. Al quinto toro, Barrera le realizó una magnífica faena, ante un público delirante de emoción, culminándola con una gran estocada, que fue premiada con las dos orejas y el rabo, siendo el triunfador de la tarde, saliendo a hombros de la plaza.

Vicente Barrera, durante la temporada de 1931, en la plaza de toros de San Sebastián (España), brindó un toro al célebre astro de la cinematografía Charlie Chaplin con quien aparece en la foto. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 19 de mayo de 1932, en Madrid, en la corrida de la confirmación de alternativa de Juan Martín Caro “Chiquito de la Audiencia”, Vicente Barrera, testigo de la ceremonia, cortó las dos orejas de su último toro perteneciente a la ganadería del Duque de Tovar. Alternó con Félix Rodríguez, quien fue el padrino esa tarde. El 26 de mayo de 1932, en la plaza de toros de Toledo, se celebró la tradicional corrida del Corpus, Vicente Barrera cortó las dos orejas y el rabo a su primer toro. Alternó con Marcial Lalanda y Domingo Ortega, ante reses de don Argimiro Pérez Tabernero.
El 13 de julio de 1932, en la corrida de la Asociación de la Prensa, realizada en Madrid, ante un lleno impresionante, Vicente Barrera consiguió un triunfo fenomenal al cortar cuatro orejas y un rabo. Alternó con Marcial Lalanda, Manolo Bienvenida y Domingo Ortega. Se lidiaron reses del marqués de Villamarta. El 17 de julio de 1932, en Cádiz, se llevó a cabo la Corrida de la Prensa, ante toros de Guadalest, de don Manuel Camacho. El triunfador de la tarde fue Vicente Barrera, que cortó dos orejas a su primero; y una oreja a su segundo compartiendo cartel con Manuel Jiménez “Chicuelo” y Luis Gómez “El Estudiante”. Barrera, durante un banquete ofrecido en la noche, recibió una artística placa en plata cincelada, obra del artista Manuel Ruiz Ríos.
En la feria de Pamplona de 1932, tuvo una actuación espectacular. Toreó tres tardes, estoqueó cinco toros y cortó nueve orejas, cuatro rabos y una pata. El 7 de julio, alternó con Marcial Lalanda y Domingo Ortega, ante reses de Manuel Blanco. El diestro valenciano triunfó cortando tres orejas y un rabo. Al día siguiente, volvió a triunfar actuando con Marcial Lalanda, Nicanor Villalta, Luis Fuentes Bejarano, Domingo Ortega y Jaime Noaín, ante toros de Santa Coloma. El valenciano Barrera cortó dos orejas y rabo. Su última y mejor actuación de la feria fue el 10 de julio, ante ocho toros de los Herederos de Hernández (Encinas), actuando con Nicanor Villalta, Luis Fuentes Bejarano y Jaime Noaín. Barrera cortó esa tarde cuatro orejas, dos rabos y una pata, enloqueciendo a los presentes.
Sobre Vicente Barrera expresó Cossío que muy pocos toreros podían presumir de una campaña así, refiriéndose a la temporada de 1932. De 131 toros que le correspondieron, les cortó las orejas y el rabo a 104.
El 18 de julio de 1933, en Mont de Marsán (Francia), Barrera triunfó cortando una oreja a su primero y las dos orejas y el rabo a su segundo, con salida triunfal. Actuaron los diestros Marcial Lalanda y “Chicuelo”. Las reses lidiadas pertenecieron a don Esteban Hernández.
El 15 de abril de 1934, se llevó a cabo la Corrida de la Prensa valenciana, en la plaza de toros Monumental de Valencia, fue un mano a mano entre Vicente Barrera y Domingo Ortega, ante un lleno imponente. Los toros pertenecieron a la ganadería de don Antonio Pérez, de San Fernando. A su primer enemigo, Barrera le realizó una gran faena, cortando la oreja y el rabo; en su segundo, dio una vuelta al ruedo y en su tercero, fue ovacionado. Ortega, fue también muy ovacionado toda la tarde, a pesar que le tocaron en suerte dos toros que no se prestaron para la lidia. 
El 3 de junio de 1934, en la segunda corrida de la feria de Granada, en la nueva plaza de toros, Vicente Barrera obtuvo un clamoroso triunfo cortando una oreja a su primero (con petición de rabo) y a su segundo, le ejecutó una faena de ensueño ante un público delirante de emoción. Colocó una gran estocada matando al toro sin puntilla, cortó dos orejas y rabo. Alternó con “Armillita” y Domingo Ortega, ante reses de don Argimiro Pérez Tabernero. “Armillita” cortó al quinto toro de la tarde, dos orejas, un rabo y una pata. Ortega recibió fuertes aplausos.
Vicente Barrera se ubicó entre los tres matadores de toros más triunfadores de la temporada de 1934, junto a Juan Belmonte y Marcial Lalanda. Viajó a Perú para la temporada de 1934-1935. El 16 de diciembre de 1934, triunfó en Lima, en un mano a mano con Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma”, ante reses de Villagodio. No pudo extender sus contratos en esa plaza, porque tuvo que cumplir compromisos y embarcarse para torear en Venezuela.

Vicente Barrera en la Feria de Maracay (Venezuela)
Para la Feria de Maracay de 1935, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, contrataron como base de sus carteles a las grandes figuras del toreo de España, el genial artista sevillano, Manuel Jiménez “Chicuelo” y el diestro valenciano Vicente Barrera. Ellos actuaron en las tres corridas de la Feria de Maracay de 1935. El notable torero valenciano, durante su estadía en Venezuela, se hizo muy amigo de mi abuelo Florencio Gómez Núñez, quien lo recordaba con especial cariño. Contaba que tenía una esencia de artista y poseía una personalidad inconfundible. Siempre se inspiraba y cumplía con su público, convirtiéndose en un torero triunfador por excelencia que dejaba satisfecha, animada y enloquecida a la afición con su arte. Fue un diestro muy valiente y dominador con la muleta, quien sobresalió por su perfecta y contundente ejecución del descabello.

A la izquierda: Florencio Gómez Núñez y su gran amigo Vicente Barrera en la ganadería “Guayabita” (Venezuela). A la derecha: el diestro valenciano actuando en la Maestranza de Maracay (Venezuela), durante la temporada de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La primera corrida de la Feria de Maracay, se celebró el 18 de enero de 1935, actuaron los diestros españoles Manuel Jiménez “Chicuelo” y Vicente Barrera en compañía del matador de toros mexicano David Liceaga. Se lidiaron  tres toros media casta de “La Providencia”, propiedad de los hermanos Gómez Núñez, y tres toros de pura casta de don Graciliano Pérez Tabernero. Presenció la corrida el Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, siendo recibido con grandes aplausos al hacer su entrada en el palco. Lo más vistoso y destacado de la corrida fueron los quites con el capote realizados por “Chicuelo” y Barrera al cuarto toro de don Graciliano Pérez Tabernero que permitió el lucimiento de ambos, hasta provocar el delirio del público que premió la belleza de sus quites lanzando prendas y sombreros al redondel. Barrera logró dominar las escasas embestidas de sus toros con sus característicos pases iniciales sentado en el estribo, toreando muy cerca de los pitones y realizando unas faenas meritorias llenas de valor, con pases cambiando la muleta de mano, molinetes y remates de pecho de excelente ejecución. Destacaron sus certeros descabellos, recibiendo fuertes ovaciones y una vuelta al ruedo por parte del público. El diestro mexicano David Liceaga, sufrió una cornada de 15 centímetros de profundidad en la axila por un toro media casta de “La Providencia”, convirtiéndose en el primer torero herido por asta de toro en la Maestranza de Maracay.
En la segunda corrida de Feria, celebrada el sábado 19 de enero de 1935, actuaron los diestros Manuel Jiménez “Chicuelo”, el ídolo venezolano Eleazar Sananes “Rubito” y Vicente Barrera, enfrentándose a tres toros media casta de “La Providencia”, de los hermanos Gómez Núñez, y tres de pura casta de don Antonio Pérez Tabernero. Esa corrida fue histórica y memorable para  “Chicuelo” que hizo al público presente aplaudir enardecidamente su extraordinaria faena, considerada como la más grande realizada en Venezuela al toro “Carpintero” de don Antonio Pérez Tabernero. Vicente Barrera logró una gran faena al sexto toro de la tarde al que le cortó las dos orejas y el rabo.
Al día siguiente, la crónica taurina del periódico “El Nuevo Diario”, reseñó así su actuación: “Manuel Jiménez “Chicuelo” y Vicente Barrera cortan orejas y rabos. Sananes cumplió. Los toros de Antonio Pérez de San Fernando, excelentes, y buenos los de La Providencia. La corrida fue prestigiada por el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, sus familiares y Cuerpo de Edecanes.Chicuelo” y Barrera, Barrera y “Chicuelo”, fueron ayer máximos representantes de lo que debe ser el toreo en todas sus fases. Desde el alarde de valor hasta la pinturería, pasando por el dominio y el arte, demostraron ante los miles de espectadores atónitos, lo que debe ser el toreo cuando se cuenta con el elemento toro.
Vicente Barrera trajo a la plaza un cargamento de valor, de arte y ciencia torera que repartió a manos llenas. Obligar a miles de espectadores, entre ellos cientos de damas, a permanecer de pie durante media corrida, es algo que no se comprende, pero qué le van a hacer, si ellos son así.
No bien hubo terminado “Chicuelo” de lancear su toro cuando Barrera estaba ya a dos dedos de los pitones ofreciéndole la seda para dibujar en el aire de Aragua unas verónicas. ¿Se puede pasar un toro más cerca, más quieto, más erguido ni mandón que eso? Si está por ahí que salga que quiero verlo para dedicarle una crónica, con todos mis respetos y con el sombrero en la mano como persona de diplomacia.
¿Con la muleta qué hizo? Se sentó en el estribo, cómodo, como si estuviese sentado en un sillón allá en su casa de Valencia. Sólo le faltó pedir un tabaco y el periódico, y así, tranquilino, estiró la mano un poquito así, haciendo que el toro pasase tres veces sin él molestarse gran cosa. Pero como con eso no se completa una faena le salió a los medios y siempre, con gracia enorme, pisándole al toro un terreno comprometidísimo. Lo pasó de todas las formas, pases afarolados, cambiándose la muleta por la espalda, arrodillado y obligando al bicho a tomar el trapo cogiéndolo de un pitón. Algo así como lo hace siempre, todas las tardes, justificando su nombre de figura máxima de toreo. Esas pesetas no valen el oro de 22 quilates de una faena de Vicente Barrera, el torero más grande que salió de Valencia.
Por eso, cuando Barrera montó el estoque y dejó media en todo el hoyo de las agujas que mató a su enemigo sin puntilla se cubrió el circo de pañuelos, que pedía el máximo galardón para el diestro, que cortó las dos orejas y el rabo. Así fue como Manuel Jiménez, “Chicuelo” y Vicente Barrera, escribieron la página máxima en los anales de la tauromaquia en Venezuela, que nadie podrá empañar. Al final de la corrida, fueron obligados por el público a salir al tercio a recoger juntos una tremenda ovación”.
La tercera y última corrida fue celebrada el domingo 20 de enero de 1935, con los matadores Manuel Jiménez, “Chicuelo”, Vicente Barrera y Juan Martín Caro, “Chiquito de la Audiencia”. Marcó un gran acontecimiento taurino, resultando una corrida histórica, porque por primera vez en Venezuela se lidiaron, en una misma corrida, seis toros españoles de pura casta, tres toros de don Graciliano Pérez Tabernero, de Salamanca y tres toros de pura casta de don Antonio Pérez, de San Fernando (Salamanca). Se registró un lleno hasta la bandera. No quedó una sola localidad vacía en el magnífico coso y horas antes de sonar el clarín se habían colocado los letreros de “No hay billetes”. El palco principal fue ocupado por el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, miembros de su familia y Cuerpo de Edecanes.
El despejo fue encabezado por el rejoneador don Miguel Cuchet montando una hermosa jaca española. Vicente Barrera, consiguió otro resonante triunfo realizando una faena variada y completa que le valieron las dos orejas y el rabo de su segundo toro. Barrera estuvo desafiante ante un toro difícil y con genio, pero logró conectar con él lidiándolo con mucha exposición. Sentado en el estribo recibió a su enemigo, embarcándolo con mando, temple y suavidad. Ligó varios muletazos de calidad y mató de una estocada entera, en todo lo alto, fulminando a su enemigo sin puntilla. El público estuvo eufórico con Vicente Barrera por lo demostrado ante la cara del toro. La ovación fue intensa, teniendo que dar la vuelta al ruedo entre aclamaciones.
El 3 de febrero de 1935, en el Nuevo Circo de Caracas, Vicente Barrera cortó orejas y rabo. Alternó con los diestros Manolo Martínez y David Liceaga. Se lidiaron tres toros del conde de Casal y tres criollos de Juan Vicente Ladera. La corrida resultó exitosa destacando las faenas de Vicente Barrera llenas de emoción y gran calidad artística. 

Vicente Barrera Cambra y su nieto Vicente Barrera Simó, su digno sucesor. Dedicatorias de una amistad sincera: “A mis amigos Juan Vicente y Florencio con todo mi afecto Vicente Barrera Cambra, Maracay, 21 de enero de 1935”. “Para la familia Dupouy Gómez, tras más de 75 años de amistad entre nuestras familias, Vicente Barrera Simó”.
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 10 de febrero de 1935, en el Nuevo Circo de Caracas, se lidiaron seis toros de pura casta: tres de la ganadería de Pérez Padilla y tres del conde de Casal. Vicente Barrera, concluyó sus actuaciones en Venezuela. Estuvo esa tarde, acompañado por los diestros Manolo Martínez y Juan Martín Caro “Chiquito de la Audiencia”. Posteriormente, Barrera se embarcó en el vapor “Caribia”, rumbo a Santander (España).
A mediados de febrero de 1935, Vicente Barrera organizó un festival taurino, para recaudar fondos para el albergue de la Asociación Valenciana de la Caridad. El albergue era de dos pisos, comedor y 375 camas para las personas más necesitadas. El 22 de septiembre de 1935, en Logroño, al dar muerte al cuarto toro de la corrida, Vicente Barrera anunció su retirada de los ruedos. Alternó esa tarde con Manolo Bienvenida y Curro Caro, lidiando toros de Félix Moreno Ardanuy. El 6 de septiembre de 1936, reapareció Vicente Barrera en Valencia (España) con un gran éxito, cortando dos orejas a sus toros de la ganadería de Saltillo. Sus compañeros de cartel fueron los novilleros Cerdá, Chatet, Vicente Fernández y “Martincho”.
El 24 de mayo de 1939, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, Vicente Barrera participó en la Corrida de La Victoria, cortó dos orejas y rabo a un toro de la ganadería de Concha y Sierra. Barrera, alternó con Marcial Lalanda, Pepe Amorós, Domingo Ortega, Pepe Bienvenida, Luis Gómez “El Estudiante” y el rejoneador don Antonio Cañero. Domingo Ortega y Pepe Bienvenida también cortaron dos orejas y rabos esa tarde.
El 24 de julio de 1942, en la plaza de toros Monumental de Valencia, se presentaron los diestros Vicente Barrera, Juanito Belmonte y Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”. Se lidiaron reses de Villamarta. Vicente Barrera realizó a su primero una faena magnífica, pero lamentablemente no tuvo suerte con la espada. Se le concedió una oreja, que el diestro rechazó al no ser mayoritaria la petición, dando una vuelta al ruedo. Belmonte estuvo excelente; cortó a sus dos toros, la oreja y el rabo. “Manolete” en su último toro estuvo fenomenal al hacer una grandiosa faena, que fue premiada con las dos orejas, el rabo y dos patas. El 3 de mayo de 1945, en la plaza de toros Monumental de Barcelona, mató su última corrida, en compañía de Fermín Espinosa “Armillita Chico”, Silverio Pérez y Luis Miguel Dominguín, lidiando toros de Manuel González, de Salamanca.
Toreó: 63 corridas (1928), 66 corridas (1929), 69 corridas (1930), 70 corridas (1931), 65 corridas (1932), 63 corridas (1933), 57 corridas (1934) y 47 corridas (1935). Todas ellas, entre los primeros puestos del escalafón taurino. Sus últimos años toreó: 8 corridas (1944) y 3 corridas y un Festival (1945). Como matador de toros no toreó en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y nunca lidió toros de Miura, por desavenencia con el ganadero.
El 30 de noviembre de 1956, se informó por la prensa que el maestro Vicente Barrera Cambra se encontraba gravísimo. Había sido operado en el mes de julio de ese año de un tumor canceroso en la cabeza, aunque la operación fue un éxito, la enfermedad persistió falleciendo, el 11 de diciembre de 1956, a la edad de 48 años. Fue enterrado en el Cementerio General de Valencia (España). El 10 de enero de 1957, se ofició a las 11:00 a.m., un funeral en la iglesia parroquial de San José en Madrid. La Agrupación Sindical de Toros y Novillos, representada por don José María Zaragoza y don Mario Salazar; don Cristóbal Becerra, quien fuera apoderado de Vicente Barrera, organizaron el sufragio por el extinto torero. Entre los asistentes al funeral, destacaron los maestros Domingo Ortega, Marcial Lalanda, Antonio Márquez, Vicente Pastor, Antonio Bienvenida, el conde de Colombí, Nicanor Villalta, Victoriano de La Serna y Curro Caro, entre otros.

Afecto hereditario entre familias taurinas
Mi abuelo, Florencio Gómez Núñez, siempre recordaba con cariño a su amigo Vicente Barrera Cambra y nos contaba lo importante que fue en su época como figura del toreo. Comenzando la década de los años noventa, recientemente inaugurada la televisión por cable en Venezuela, mi abuelo se enteró, observando el prestigioso programa taurino “Tendido Cero”, de los inicios como novillero de Vicente Barrera Simó, quien se anunciaba en los carteles con el mismo nombre y apellido de su legendario abuelo. Eso le emocionó mucho, trayéndole entrañables recuerdos de aquella feria de Maracay (Venezuela) en donde había participado su viejo amigo Vicente Barrera Cambra en 1935. Su nieto, Vicente Barrera Simó, aquel joven novillero que pudo apreciar mi abuelo por la pantalla de televisión, tomó la alternativa el 25 de julio de 1994, de manos de Curro Romero actuando como testigo Miguel Báez “Litri”.
Vicente Barrera Simó, gracias a su profunda afición, dedicación y conocimiento, logró destacarse a pesar del enorme peso que acompañaba la historia taurina de su apellido, convirtiéndose en una figura importante del toreo. Lamentablemente, mi abuelo Florencio, falleció el 31 de diciembre de 1995 y no pudo apreciar el desarrollo y ascenso de la carrera de Vicente como digno sucesor de su abuelo.
Tuve la oportunidad de conocer a Vicente Barrera Simó, personalmente, en el hotel Caracas Hilton cuando se anunció su debut en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela) en la tradicional Corrida de la Prensa, el 19 de enero de 1997. Vicente Barrera compartió cartel con el venezolano “Morenito de Maracay” y el mexicano Alejandro Silveti, lidiando toros de “Rancho Grande”. Por la mañana, Vicente Barrera bajó al lobby del hotel para disponerse a entrenar con Vicente Yestera, su gran subalterno. En ese momento, aprovechamos la ocasión, mi hermano Miguel y yo para saludarle y obsequiarle como recuerdo unas fotografías de su abuelo cuando toreó en la Maestranza de Maracay en 1935. Vicente, se contentó mucho apreciando el bonito detalle y nos dijo que nos pondría en contacto con su padre don Leopoldo Barrera Risueño. Por la tarde, compartimos una amena tertulia y un café con don Leopoldo, un ser encantador, muy simpático, de carácter sencillo, quien nos trató como si lo hubiésemos conocido de toda la vida. Don Leopoldo nos contó que trató de mantener a su hijo Vicente alejado del interés taurino, porque sufría mucho y prefería que se dedicara a sus estudios universitarios y terminara su carrera de Derecho. Por eso Vicente Barrera Simó, comenzó tardíamente el inicio de su carrera taurina.
Años más tarde, nos reencontramos en Maracay (Venezuela). Vicente Barrera regresó para debutar en la Maestranza de Maracay, el mismo histórico coso en el que había triunfado su abuelo en 1935. Su nieto debutó en la Corrida de la Municipalidad, celebrada el 13 de marzo de 2004, compartiendo cartel con Oscar Higares y el venezolano Ramón Guevara. Resultó una bonita tarde de toros llena de recuerdos, como si el tiempo se hubiese detenido. Vicente Barrera cortó una oreja siendo fuertemente ovacionado. Finalizada la corrida, acudimos al hotel para felicitarle, compartiendo entrañables recuerdos con él y su querido padre don Leopoldo. La tauromaquia estrechó lazos de unión y profundo cariño entre nuestras familias.

La familia Dupouy Gómez compartiendo su amistad con don Leopoldo Barrera Risueño, hijo del legendario maestro Vicente Barrera Cambra y su nieto Vicente Barrera Simó en Venezuela, entre los años 1997 y 2004. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Vaya mi especial recuerdo dedicado en este artículo a la muy querida familia Barrera. ¡Grande en la historia del toreo y en la amistad!

Rafael Dupouy Gómez

sábado, 13 de junio de 2015

JUAN LUIS DE LA ROSA, LA PUREZA DE UN TORERO QUE PROMETÍA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)


Juan Luis de la Rosa. Revista “El Toreo”, 30 de agosto de 1920.
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El diestro jerezano Juan Luis de la Rosa, se destacó por su magnífico estilo como lidiador que hacía recordar a las grandes figuras clásicas del toreo. Brilló con el capote por su elegante y fino arte en su manejo. Fue un banderillero fácil y estupendo muletero. Los muy entendidos  aficionados lo bautizaron como “El Rey de la Muleta” y del natural. Su debilidad fue con la espada lo que le hizo perder importantes triunfos. Sus mejores temporadas como matador de toros fueron la de 1920, lidiando 22 corridas; la de 1921, aumentando la cifra a 32 corridas de toros y el año 1922, actuando 38 tardes. Posteriormente, su participación en ruedos españoles fue declinando, toreando muy poco, teniendo que probar suerte en América.
Sin embargo, dejó un importante recuerdo en quienes le vieron torear. En una entrevista realizada por el crítico taurino don Vicente Zabala al gran matador de toros retirado Antonio Márquez, a quien apodaron “El Belmonte Rubio”, el maestro reconoció su gran admiración por Juan Luis de la Rosa, expresando: “¡Cómo toreaba Juan Luis de la Rosa!...es el diestro que mejor he visto torear al natural”.
Resaltando algunos aspectos históricos de su vida, el diestro Juan Luis de La Rosa de La Garquen, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), el 2 de febrero de 1901. Desde muy niño su familia tuvo que trasladarse a Sevilla. Se inició toreando en el año 1915, aunque su primera temporada formal fue en el año 1916, actuando en compañía de Eladio Amorós, en Salamanca, con motivo de la celebración de la Pascua de Resurrección, ante becerros de don Vicente Rivas. En Zamora, el 25 de julio de 1916, se presentó con “El Habanero”, lidiando novillos de don Ángel Rivas, dejando tan grata impresión que, al finalizar la temporada, lo catalogaron como “Niño Prodigio del Toreo”. Se destacó como novillero rivalizando con Manuel Jiménez “Chicuelo”, Manuel Granero y Eladio Amorós, quienes se perfilaban como las futuras promesas que vendrían a sustituir la idolatría de “Joselito” y Juan Belmonte.
El 15 de mayo de 1916, Juan Luis de la Rosa se presentó en Vista Alegre con “Paquillo” y Victoriano Roger “Valencia II”, lidiando novillos de don Rodrigo de Solís, dejando buenos detalles de su actuación. Toreó junto a Manuel Jiménez “Chicuelo”, ante reses de Albarrán, en Santa Marta (España), constituyéndose ante el público presente como un fenómeno, el 31 de julio de 1917, significando su primer gran año como novillero, siendo contratado para lidiar 36 novilladas, actuando en 32 de ellas, estoqueando 68 novillos.
El 19 de mayo de 1918, en Linares, Juan Luis de la Rosa realizó emocionantes quites, banderilleó muy bien y estuvo magistral con la muleta, siendo muy ovacionado. Esa tarde, también destacó el joven de 15 años, Manuel Jiménez “Chicuelo” con quien hizo pareja en sus presentaciones ese año por España. Juan Luis de la Rosa debutó en la Maestranza de Caballería de Sevilla, el 18 de agosto de 1918, con los novilleros “Angelillo de Triana”, José Belmonte y “Borujito”, ante reses de don José Anastasio Martín. El diestro jerezano estuvo muy bien en el cuarto al que mató de gran estocada. Su último enemigo no se prestó para el lucimiento, pero Juan Luis de la Rosa fue ovacionado por su buena disposición y valentía.
El 15 de junio de 1919, en la plaza de toros Monumental de Sevilla, se lidiaron ocho novillos de doña Carmen de Federico (antiguos Murube), para los diestros de José Sánchez “Hipólito”, José Amuedo, Juan Luis de la Rosa y el debutante Manuel Pineda. El jerezano Juan Luis de la Rosa, triunfó, escuchando continuas ovaciones, cortándole una oreja a cada ejemplar.
Ese mismo año, repitió sus triunfos en la Monumental de Sevilla, los días: 15 de junio (cortando una oreja a cada ejemplar), 29 de junio, (cortando dos orejas) alternando con José Sánchez “Hipólito” y Correa Montes; el 6 de julio, (cortando una oreja) en compañía de los diestros “Pepete Chico” y Correa Montes y el 28 de agosto, (cortando dos orejas) junto a “Hipólito” y Correa Montes.
Juan Luis de la Rosa, sobresalió como uno de los mejores novilleros del año, debutando en Madrid, el 20 de julio de 1919, ante novillos del Marqués de Villamarta, alternando con “Pedrucho de Eibar” y Ernesto Pastor. Esa tarde Juan Luis de la Rosa realizó cosas increíbles. Bastó verlo en su primer quite con el capote para admirar su grandeza. A pesar del poco juego de los toros, estuvo dominador, variado y muy aplaudido toda la tarde. Falló entrando a matar, perdiendo un triunfo seguro. En la crónica del diario “ABC” Gregorio Corrochano expresó sobre la faena de Juan Luis de la Rosa: “Torea bien y sabe torear; es decir, conoce el toreo y es artista. “Gallito” y Belmonte en una pieza. Maneja la muleta con una suavidad y un temple y manda tanto, que hará pasar a muchos toros, éste uno de ellos, que para los demás serán toros de faena por la cara. Y todo eso con soltura, con dominio y con seriedad. Con el capote tiene la verónica de Belmonte y ese lance de “Gallito” pasándose el capote por delante. Ya hay un sustituto de “Gallito” y de Belmonte, Juan Luis de la Rosa”. Ese año toreó un total de 41 novilladas en la península ibérica.

SU PADRINO DE ALTERNATIVA FUE “JOSELITO”


Juan Luis de la Rosa recibiendo la alternativa en la Plaza de Toros Monumental de Sevilla, de manos de José Gómez Ortega “Joselito”, el 28 de septiembre de 1919. Camará Fotos. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 28 de septiembre de 1919, primer día de la Feria de San Miguel, en la Plaza Monumental de Sevilla, tomó la alternativa, de manos de José Gómez Ortega “Joselito”. Fue la última alternativa que concedió el célebre diestro, porque después encontraría la muerte en Talavera de la Reina. Como testigos participaron José Flores “Camará” y Manuel Varé “Varelito”. Se lidiaron reses de Guadalest. Juan Luis de la Rosa, brindó la muerte de su primer toro al ganadero don Argimiro Pérez Tabernero. Ante el toro de su alternativa, negro bragado de nombre “Celeste”, le realizó cosas de buen toreo, pero sin lucimiento. A su segundo astado, sexto de la tarde, le ejecutó unas series de naturales de gran belleza. Mató de una buena estocada. Como dato curioso, esa tarde Juan Luis de la Rosa tomó la alternativa 20 minutos antes que lo hiciera su rival Manuel Jiménez “Chicuelo”, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, de manos de Juan Belmonte.
Juan Luis de la Rosa, confirmó su alternativa de manos de Juan Belmonte García y Manuel Varé “Varelito”, actuando como testigo, el 24 de mayo de 1920, en la plaza de toros de Madrid con un lleno hasta la bandera. Los diestros lucieron en sus trajes de luces un crespón negro, en memoria y homenaje al infortunado “Joselito”. La Rosa vistió esa tarde un terno plomo y oro. El toro de su ceremonia se llamó “Armagoso”, negro meano, marcado con el número 108, de la ganadería de Gamero Cívico. Brindó al ganadero salmantino don Argimiro Pérez Tabernero. El diestro realizó un buen toreo, pero no pudo completar su labor, porque el toro de su confirmación gazapeó mucho, resultando fatal para el lucimiento. En el sexto toro, destacaron sus naturales y sus bien rematados pases de pecho. Esa tarde, el público lo notó algo apático y sin ánimo.
Juan Luis de la Rosa, debutó en la plaza de toros de “El Toreo”, en México D.F., el 7 de noviembre de 1920, ante reses de “Piedras Negras”, alternando con “Angelete”, actuando como sobresaliente Carlos Lombardini, logrando una buena actuación. En la misma plaza, intervino lidiando toros de Atenco, en compañía de Domingo González “Dominguín”, quien debutó esa tarde del 14 de noviembre de 1920. Luego, el 21 de noviembre de 1920, en la plaza de “El Toreo” (México, D.F.) actuó en la reaparición del ídolo azteca Rodolfo Gaona, quien tuvo una tarde colosal, logrando un gran triunfo ante reses de Zotoluca. Juan Luis de la Rosa no tuvo la suerte esperada y fue opacado por su compañero de cartel. En el mismo coso azteca, Juan Luis de la Rosa se presentó con Rodolfo Gaona e Ignacio Sánchez Mejías, el 10 de abril de 1921, ante seis astados españoles de Parladé. Fue una estupenda tarde de toros, donde triunfaron los tres alternantes. Regresó a España y el 26 de mayo de 1921, Juan Luis de la Rosa toreó la corrida de Beneficencia, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, ante reses de Gallarde, compartiendo cartel con Rafael Gómez “El Gallo” y “Nacional I”.
Juan Luis de la Rosa, se presentó en Madrid compartiendo cartel con los diestros José Roger “Valencia” y Emilio Méndez, el 12 de junio de 1921, lidiando reses de don Andrés Sánchez de Salamanca. El cronista taurino “Corinto y Oro” en el Diario “La Voz”, señaló el día siguiente sobre la faena de Juan Luis de la Rosa: “El matador de toros jerezano consiguió alborotar ayer al público de la plaza de Madrid. Es decir, consiguió que el público terminantemente, le declarase figura grande del toreo. ¡Cómo sería la faena que la criaturita hizo en el quinto, que, después de dar un bajonazo, miles de pañuelos pedían la oreja! El buen torero hizo esto: saludar al toro bravo con seis lances y media verónica, en los que pugnaban el aguante, el temple, la seguridad y la elegancia; clavar dos pares finísimos, y comenzar, seguir y terminar una gran faena, con tres naturales, dos de pecho, uno de rodillas, dos cambiados, otros tres ayudados, estilo del gran Joselito, que remató con las manos a la altura del pecho, llevando al bicho toreado a conciencia y quedándose el diestro inmediatamente detrás de la pala del pitón derecho, erguido y sobre las puntas de los pies. Faena grande, ¡vive Dios!, faenas de la que hacen los muy contados toreros que actualmente tienen personalidad de alto relieve, no como tigres: como artistas de concreta personalidad”.         
El martes 12 de julio de 1921, se celebró la Corrida de la Prensa, en Madrid, donde se lidiaron cuatro toros de don Vicente Martínez y cuatro de la señora viuda de Soler, para los diestros Rafael Gómez “El Gallo”, Juan Belmonte, Juan Luis de la Rosa y Manuel Granero. La Rosa ejecutó una faena a su primer toro, con mucho arte y valentía, realizando un desplante temerario de rodillas, ofreciendo el pecho ante los pitones del astado con gesto despectivo. Cortó una oreja. El crítico taurino Gregorio Corrochano señaló: “La Rosa, además de tener mucho arte, sabe torear muy bien, muy despacio, templa mucho. Con la muleta es un excelente torero”. Belmonte estuvo muy bien esa tarde, en el sexto toro, cortó también una oreja. En Madrid, Juan Luis de la Rosa tuvo destacadas actuaciones participando en las llamadas corridas “regias” del año 1921, “Montepío”, “Cruz Roja” y la “Prensa”, el diestro jerezano conquistó importantes triunfos, toreando ese año 32 corridas de toros en España.

PARTICIPÓ EN EL CARTEL DE LA MUERTE DE GRANERO
Como un dato interesante para la historia, Juan Luis de la Rosa actuó en Madrid, el 7 de mayo de 1922, siendo el padrino en la confirmación de la alternativa de Marcial Lalanda. En esa misma corrida también intervino, por última vez, el prometedor torero valenciano Manuel Granero, siendo víctima de la cornada más impresionante y trágica que se recuerda en la historia del toreo. Se lidiaron tres toros del marqués de Veragua y tres del marqués de Albaserrada. La Rosa no tuvo una buena tarde, porque al entrar a matar a su segundo enemigo, tuvo que ingresar a la enfermería para que le atendieran una distensión en la muñeca derecha que le impidió volver al ruedo.
Aquella tarde, con la plaza completamente llena, el diestro valenciano Manuel Granero fue a buscar el estoque para dar muerte al quinto toro de la tarde llamado “Pocapena” de Veragua. Luego de citar al toro con la muleta, muy cerrado en tablas, el animal se le venció y le empitonó fuertemente el muslo derecho. El toro lo suspendió por un rato y luego lo arrojó violentamente al suelo, donde le tiró varios derrotes, rompiéndole la taleguilla y la faja hasta empujarlo contra la barrera, muy cerca del estribo, volviéndolo a cornear terriblemente, entrándole el pitón por el ojo derecho, destrozándole la masa encefálica. Granero fue conducido, inmediatamente, a la enfermería prácticamente sin vida, viviéndose momentos de verdadero dolor y dramatismo. Aquella trágica tarde, los pitones de “Pocapena” acabaron con una figura que prometía, sin duda alguna, estar entre los mejores toreros de su época. Juan Luis de la Rosa y su cuadrilla, al igual que las cuadrillas del infortunado diestro Granero y Marcial Lalanda, velaron el cadáver toda la noche en capilla ardiente, junto a los diestros Paco Madrid y “Valencia II”, entre otros. Estuvieron acompañándolo hasta el día siguiente de su traslado hacia su ciudad natal, Valencia.
En 1922 Juan Luis de la Rosa toreó un total de 38 corridas en España.
En Madrid, el 20 de abril de 1924, realizó una gran faena a su primer toro, perteneciente a la ganadería de don Florentino Sotomayor, que brindó al cronista taurino Juan Ferragut. Juan Luis de la Rosa logró hermosas series de muletazos, siendo muy ovacionado. Compartió cartel con Domingo “Dominguín” (padre) y Antonio Márquez “El Belmonte Rubio”, quien triunfó esa tarde.
El 26 de mayo de 1924, en Valencia (España), el cuarto toro de la tarde, le propinó al diestro Juan Luis de la Rosa una herida destrozándole el ojo y causándole una gravísima cornada en el vientre. Su número de corridas descendió a 7.
En la Feria de Abril de Sevilla del año 1925, toreó dos corridas en la Real Maestranza. El 20 de abril, ante reses de Miura, junto a “Chicuelo” y Martín Agüero; y el 21 de abril, lidiando astados de Santacoloma, junto a “Chicuelo”, Martín Agüero y Manuel “Litri”. Esa tarde asistió Su Majestad el Rey Alfonso XIII y se lanzó como espontáneo para banderillear el diestro Ignacio Sánchez Mejías, quien obtuvo la venia del Rey y el permiso de Usía para ejecutar la suerte.
El 27 de agosto de 1925, toreó en Espinho (Portugal) alcanzando gran éxito en su tercera presentación en ese coso. El 13 de septiembre de 1925, conquistó un brillante triunfo en Jerez de la Frontera, en la primera corrida de feria, cortando una oreja a su primer toro, de la ganadería de Villalón. Compartió cartel con “Carnicerito” y “Chanito I”. Esa temporada, toreó 8 corridas en España.
El 16 de junio de 1927, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, se llevó a cabo una corrida a beneficio de los Damnificados por los Temporales de Marruecos y Levante, donde actuaron los diestros Juan Luis de la Rosa, Manuel Jiménez “Chicuelo” y Paco Royo “Lagartito”. Se lidiaron cuatro toros de don Argimiro Pérez Tabernero, uno de  Antonio Flores y otro de Peñalver. Ese año solamente toreó 4 corridas.
El 16 de febrero de 1930, toreó en la ciudad de Lima (Perú) junto al rejoneador don Antonio Cañero, Asín y “Zurito”, ante la presencia del Presidente de la República Augusto B. Leguía.
En Venezuela, Juan Luis de la Rosa gozó siempre de gran cartel. Fue contratado para torear la temporada de 1925-1926, alternando con toreros como: José Roger “Valencia I”, Ginés Hernández “Ginesillo”, Pedro Basauri “Pedrucho”, Mariano Montes, José García “Algabeño”, José Paradas, Victoriano Roger “Valencia II”, Bernardo Muñoz “Carnicerito de Málaga”, Paco Royo “Lagartito”, Matías Lara “Larita”, Francisco Peralta “Facultades”, José Ramírez “Gaonita”, Jaime Noaín, Luis Freg, David Liceaga y los venezolanos Eleazar Sananes “Rubito” y Luis Vilma, entre otros. También participó en  la presentación de los rejoneadores españoles Miguel Cuchet (1925) y Antonio Cañero (1930). Toreó en casi todos los cosos del país e inauguró, el 10 de junio de 1928, la Plaza de Toros de Maracaibo (Edo. Zulia).
Los diestros Juan Luis de la Rosa, Luis Freg, “Finito de Valladolid” y Ángel Carratalá, el 6 de noviembre de 1927, se presentaron en el Nuevo Circo de Caracas, lidiando cuatro toros criollos de Gonzalo Gómez y cuatro media casta del General José Vicente Gómez, Asistió a la corrida el Presidente de la República, General en Jefe Juan Vicente Gómez, acompañado por sus hijos, José Vicente, Gonzalo, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez.
El 10 de junio de 1928, Juan Luis de la Rosa inauguró la plaza de toros de Maracaibo (Edo. Zulia). En la plaza de toros Arenas de Valencia (Edo. Carabobo), ante reses de Santaella, actuaron los diestros Juan Luis de la Rosa, Enrique Torres y Paco Perlacia, el 1 de enero de 1929. Los toreros se lucieron cortando orejas y rabos.
El 23 de marzo de 1930, debutó el famoso rejoneador cordobés don Antonio Cañero en Venezuela, actuando en el Nuevo Circo de Caracas con los diestros Juan Luis de la Rosa y José Paradas.
Juan Luis de la Rosa, participó en cinco corridas de toros celebradas en la recientemente inaugurada plaza de toros “La Santamaría” de Bogotá (Colombia), inaugurada el 8 de febrero de 1931. El diestro jerezano actuó en la temporada de ese año en las siguientes fechas: el 12 de julio, compartiendo cartel con José García “Alcalareño” y Vicente Villanueva. El 26 de julio, actuando con Julián Sáiz “Saleri II” y Vicente Villanueva. El 9 de agosto, con Manuel Díaz “Torerito de Málaga” y Vicente Villanueva. El 23 de agosto, en compañía de José García “Alcalareño”, Juan Silveti, “Morenito de Zaragoza”, Vicente Villanueva y José Cabezas; y el 27 de septiembre, con “Morenito de Zaragoza” y José García “Alcalareño”.
Juan Luis de la Rosa, regresó a Venezuela presentándose en el Nuevo Circo de Caracas, entre los años 1931 y 1932, sin conseguir el éxito deseado. Alternó durante esos años con Cecilio Barral, Victoriano Roger “Valencia II”, Bernardo Muñoz “Carnicerito de Málaga”, los Charros Mexicanos (Andrés y Antonio Becerril), “Rubito de Sevilla” y Romero Freg.

SU AMISTAD CON LOS HERMANOS GÓMEZ NÚÑEZ
Al finalizar la Feria inaugural de la plaza de toros Maestranza de Maracay (Venezuela), los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, creadores y propietarios del bello coso, invitaron a su oficina, el 23 de enero de 1933, a todos los cronistas taurinos de Caracas y varios matadores de toros. Acudió Juan Luis de la Rosa, gran amigo de los hermanos Gómez Núñez, al brindis de cortesía por el éxito de la temporada. Posteriormente, proyectaron en el Laboratorio Nacional Cinematográfico de Maracay, dirigido por Efraín Gómez, las películas de las históricas corridas celebradas en la Maestranza de Maracay. Acudieron los cronistas taurinos: Modesto de Ayza, Juan José Churión “El Bachiller Munguía”, Oscar Villalba “Villa Fraile”, Raúl Carrasquel y Valverde “Alonso Manchego”, Ramón David León, Eliseo Delgado “Conde Federico”, Francisco De León Rivas “Paco de Oro”, Leoncio Martínez “Leo” y don Henrique Chaumer “Marqués de los Morrillos”. También participaron en la amena reunión el arquitecto de la Maestranza de Maracay, Carlos Raúl Villanueva, el famoso rejoneador cordobés don Antonio Cañero, el rejoneador español Miguel Cuchet, el diestro mexicano José González “Carnicerito de México” y su peón de confianza Mariano Rivera.
Mi abuelo Florencio Gómez Núñez, tuvo una gran amistad con Juan Luis de la Rosa durante sus estadías en Venezuela. Opinaba mi abuelo sobre el diestro: “Juan Luis de la Rosa, fue un torero muy bueno, demostró en sus actuaciones todo su arte con el capote y  la muleta. Realizó faenas excepcionales de gran finura y perfección. Sus pases naturales los ejecutaba con gran suavidad y temple. Con el estoque fue un poco deficiente, lo que le restó importantes triunfos. Yo le ayudé mucho. Me gustaba bastante, porque su toreo era sumamente puro. Toreaba con frecuencia en nuestra ganadería; siempre estaban Eleazar Sananes “Rubito” y Juan Luis de la Rosa ayudándome en las tientas. Eran como mis dos peones. Yo le contraté para muchas corridas en Venezuela. Recuerdo una tarde en la que un toro le pegó una fuerte voltereta ocasionándole la fractura de un pie en Valencia (Venezuela)”.
El 4 de febrero de 1934, en el Nuevo Circo de Caracas, se llevó a cabo un Festival a beneficio de Juan Luis de la Rosa, en el que tomaron parte el venezolano Julio Mendoza y el español Antonio García “Maravilla”. El 15 de abril de 1934, en el Nuevo Circo de Caracas, Juan Luis de la Rosa actuó en la reaparición de Eleazar Sananes “Rubito” y la presentación del novel espada venezolano Raúl Sananes (hermano de Eleazar), ante reses criollas. Juan Luis de la Rosa se volvió a presentar en el Nuevo Circo de Caracas con los diestros Eleazar Sananes “Rubito” y Pedro Villanueva, el 15 de julio de 1934. Este último, cortó una oreja, los otros cumplieron.


Juan Luis de la Rosa en Madrid, año 1922. (Foto: Alfonso). Dedicatoria de Juan Luis de la Rosa: “Con toda mi gratitud a los Sres. Juan Vicente y Florencio Gómez”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 17 de febrero de 1935, en el Circo Metropolitano de Caracas, Juan Luis de la Rosa se presentó en un mano a mano con el diestro mexicano David Liceaga. Se lidiaron dos toros pura casta de Pallarés, con cinco años y más de 500 kilos de peso; dos de la ganadería de “La Providencia” de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez y dos criollos de don Juan Vicente Ladera. Los toros de don Luis y José Pallarés Delsors (divisa azul y blanca) hicieron excelente juego, logrando el lucimiento de los diestros actuantes. Juan Luis de la Rosa, sorprendió al público al derrochar gran valor, realizando un toreo preciosista a base de naturales, molinetes, trincherazos y toda la gama del toreo sevillano. Mató con dificultad al de Pallarés, porque había recibido un fuerte golpe en un brazo.

CONSIDERÓ A VENEZUELA COMO SU SEGUNDA PATRIA
El 26 de abril de 1936, en el Nuevo Circo de Caracas, se llevó a cabo la corrida de la despedida de Juan Luis de la Rosa de su querida Venezuela. Alternó esa tarde en compañía del torero colombiano Miguel López y el venezolano Manolo Graterol.
Con una emotiva nota de profundo agradecimiento se despidió Juan Luis de la Rosa de Venezuela, país al que consideró como su segunda Patria:

Al Público
“Unos buenos amigos míos han organizado esta Corrida de Toros para que yo me retire del Toreo; como era mi firme resolución la acepté gustoso y la dedico al público caraqueño, para quien sinceramente guardo un eterno agradecimiento por las diferentes manifestaciones de cariño y simpatía que me ha demostrado en cuantas actuaciones he tenido en Venezuela, como se trata de la última corrida de mi vida taurina, sé el compromiso moral que he contraído y yo mismo he escogido los toros de Pura Casta que se lidiarán en esta corrida para mí tan difícil. He seleccionado seis toros terciados y a propósito para el mayor éxito, pues el toro grande y exagerado podría ocasionarme una tarde que no estuviera a tono con mi carrera taurina, la que estoy dispuesto a terminar con el mayor decoro, para esto es para lo que yo personalmente he escogido esta corrida, en la que creo será una de las tardes en que yo salga con más ilusión a torear. Sinceramente deseo que mi corrida de despedida constituya para ustedes una tarde de gratos recuerdos. Mi mayor satisfacción será verles a todos reunidos el domingo en el Nuevo Circo; así lo espero, bien sé que en este País se me quiere, por eso me siento orgulloso como de la casa, esta gran casa hospitalaria y noble que se llama Venezuela y la que considero mi segunda Patria.
Anticipo a todos mi más profundo agradecimiento”.

Juan Luis de la Rosa


Imagen del diestro español Juan Luis de la Rosa y anuncio del cartel de su despedida en el Nuevo Circo de Caracas, el 26 de abril de 1936. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Juan Luis de la Rosa regresó a España y estando mi abuelo Florencio Gómez Núñez en Madrid en el año 1936, recordaba que el diestro jerezano toreó tres tardes en la plaza de toros Monumental Barcelona (España): La primera de ellas, el 21 de junio de 1936, alternando con Manuel Jiménez “Chicuelo” y Antonio García “Maravilla”. Luego, el 16 de agosto de 1936, con los diestros: “Pedrucho”, Curro Caro, “Morenito de Valencia”, Suárez Merino y “Faraón”; y la tarde del 6 de septiembre de 1936, lidiando astados de la ganadería de Contreras, siendo ésta la última corrida de su vida, compartiendo cartel con “Pedrucho” y Curro Caro, quienes triunfaron cortando orejas. La actuación de Juan Luis de la Rosa fue regular, cumpliendo con voluntad su compromiso.
A los pocos días, durante la Guerra Civil Española, Juan Luis de la Rosa sufrió un serio altercado con unos milicianos de la República y murió trágicamente siendo fusilado por los rojos en la ciudad de Barcelona (España). La fiesta brava perdió a uno de los diestros más finos y puros de su tiempo que había guardado siempre un cariño especial por Venezuela. Esa patria noble que le abrió sus brazos, reconociendo su gran clase, valor y fina estampa de torero.

Rafael Dupouy Gómez